En este día:
90. 1 Palabra de Conocimiento
91. Cómo van a luchar contra un enemigo que no conocen
92. Las mayores aspiraciones de este mundo, no son de Dios
1 Palabra de Conocimiento
El domingo en la Santa Eucaristía, el Señor me mostró las bases de un edificio muy alto.
Dice Jesús:
Esas bases hijo, son las bases de la obra que estoy realizando. Obra grande, obra inmensa, obra de la que apenas se vislumbra una pequeña parte. No piensen que la obra es una obra material, porque ella involucra Mi Espíritu, el Santo Espíritu y Mi Iglesia. Recuerden también que Mi Iglesia son aquellos que están y aquellos que van a llegar. Porque unos llegan temprano a Mi Obra, otros llegan tarde, otros aún más tarde, pero a todos los recompenso con la moneda de la Salvación.
A mis hijos fieles, sigan siendo bendición, sigan siendo bendición que Mi Obra, aunque a veces silenciosa, es una obra continua, perfecta, que a través de sus acciones, pequeñas o grandes, a través de una palabra, un consejo, un arduo esfuerzo, va atrayendo a las almas. Va atrayendo a las almas para la conversión, la santificación, la donación por entero a Mí. Porque el que es Santo, Santifica. Porque el que es Santo, él es en Mí y Yo soy en él. Porque Yo Soy la Santidad Perfecta, Yo Soy el Tres Veces Santo, La Santísima Trinidad.
91. Cómo van a luchar contra un enemigo que no conocen
Dice Jesús:
Hijo mío, no te duermas en Mi Obra, porque has estado un poco dormido, porque has estado soñoliento. Mira que esta obra no es para ti, sino para otros. Tú tienes la posibilidad de compartir Conmigo, pero, ¿no te gustaría que ese amor a Mí, ese conocimiento de Mí, eso que tanto te alegra llegara también a otras personas? Esta es Mi Obra y es para que otros Me conozcan. Escucho muchas veces decir: “Cómo te voy a querer si no te conozco”, “¿Eres mi Dios? ¿Estás ahí?”, “Cuando necesito un milagro, una ayuda, tu nunca apareces”… Si los escucho hijos míos, muchas veces los conforto en el silencio, porque bienaventurados los puros de corazón, porque ellos me conocen a Mí, pero ustedes muchas veces no tienen la gracia suficiente, no han abandonado sus pecados, entonces sus mismos pecados son los que los alejan de Mí. Aunque Yo les hable, no me pueden escuchar. Pero aun así los conforto e intento atraerlos con mis lazos de amor, atraparlos en mis redes para que puedan conocerme y Yo pueda ayudarlos. Porque han abierto una brecha tan grande, que a veces por su libertad, me es imposible ayudarlos. Si no me entregan su voluntad, poco puedo hacer Yo hijos míos.
Hoy les quiero hablar de Satanás. Algunos de ustedes creen que es mentira, que es una alusión del mal. Que es un retrato hablado del pecado o del mal que hay en el mundo. Yo les digo: Satanás es el eterno incubador del mal, es la serpiente que desde Adán y Eva ha estado alejando al hombre de Mí. Y no me creen. Acuérdense de mis tentaciones en el desierto, donde Satanás, no dice un humo, dice Satanás, se me apareció y me tentó siendo Jesús de Nazaret y habiendo ayunado durante cuarenta días para resistir la prueba. ¿Cómo se puede aparecer algo incorpóreo, que no existe, una simple idea de la imaginación? En el Apocalipsis, en la Revelación dada a San Juan, en el Capítulo 12, dice que el dragón gigante, la serpiente llamada Diablo o Satanás, fue arrojado a la tierra con todos sus ángeles, no dice al infierno, dice a la tierra, porque ellos son los que se encargan de tentar al hombre para la perdición de su alma. Pero como creen a los sabios de este mundo y no a los que son Santos, que su sabiduría es según el Espíritu de Dios. Porque el Espíritu se encuentra en quien cumple los Mandamientos y tiene Temor de Dios. A los sabios del mundo Dios los tiene considerados en nada, porque son soberbios, orgullosos, se consideran dioses de la creación. Te doy gracias Padre, porque has ocultado estas cosas a los grandes y sabios y se las has revelado a los sencillos (Mt. 13, 25).
Así hijos míos, decidan a quién creer, si a Su Dios o a aquellos que difícilmente conocen todo lo que respecta a la vida en la tierra, pero poco o nada del más allá.
92. Las mayores aspiraciones de este mundo, no son de Dios
Dice Jesús:
Continuando, hablado de las tentaciones en el desierto, lo que me ofreció Satanás, fue el mundo, poseer el mundo entero. ¿Cómo va a dar alguien algo que no posee? Si me tentó a Mí, que soy verdad, tenía que tentarme con la verdad. Acuérdense hijos míos, que Mi Reino no es de este mundo, porque alguien más ya reina aquí y ese alguien se llama Satanás. Satanás es príncipe de este mundo (Jn. 12, 31). Así, que si él es quien reina, las mayores aspiraciones, metas, sueños, de este mundo son de él. No aspiren a las cosas de este mundo, aspiren más bien a las cosas del Cielo.
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