En este día:
93. El significado de Conversión
94. Que las preocupaciones no te roben la paz
93. El significado de Conversión
Dice Jesús:
Hijos míos, toco este tema porque muchos de ustedes no saben que es la conversión. La conversión no es de religión sino de corazón. ¿Qué importancia tiene quedarse en la religión si no se conoce a Dios? La religión es el camino, pero una verdadera conversión no está en la religión sino en conocer a Dios.
Quien ama a Dios, quien tiene temor de Dios, lleva la religión en su corazón y cumple, por amor, los mandamientos y aquellas cosas que se piden por obediencia. Sí, hijos míos, la obediencia es una virtud y como tal se debe cultivar. Muchas cosas en la religión les sirven, para cultivar la obediencia, para acercarse más a Mí, para elevarse en Gracia porque en Mi Iglesia es en donde he depositado mis mayores y mejores Gracias. Por qué darles a otras personas el cuidado de mi casa y mis pertenencias si estos velan día y noche por el cuidado de mis asuntos. Así, hijos, la conversión verdadera es en pocas palabras conocerme. Cuando el alma me conoce, tiene un arduo y fuerte deseo por alcanzarme. Digo arduo porque muchos trabajos pasa el alma para conocerme y desapegarse de sí misma y de las cosas que la rodean. Deshacerse de las cosas que en la vida ocupan el lugar de Dios y darme ese puesto sólo a Mí.
Piensen que el Alma en Estado de Gracia me conoce, pero muchos de ustedes pasan muchos años y años y más años alejados de Mí, aparte el pecado, aparte que sus padres les han o no enseñado de Mí… todo esto conlleva a que el Alma, el Corazón del Hombre, todo se vaya olvidando de Dios. Y si su mejor amigo, su espíritu, que es quien salió de las manos de Dios, que es quien les puede hablar de su Padre Celestial, está muerto, ¿cómo les irá a contar las Maravillas de Dios y el Amor que él sintió cuando salió de sus manos antes de encarnarse? ¿Muerto cómo? Acaso se olvidan que al igual que como se nutre el cuerpo se tiene que alimentar el espíritu. No les reprocho esto, porque a muchos de ustedes nadie les ha enseñado que el espíritu se nutre con la Oración, con las Gracias que da el Padre en el Cielo, con la Comunión y la Eucaristía. No hay amor sobre la Tierra, que se compare al amor de Dios, todos son un reflejo de su Padre del Cielo. Si lo conocieran verdaderamente, desearían sólo las cosas que provienen de Él y que los llevan a Él. Pónganse una fecha y un lugar para encontrarse Conmigo, en la Iglesia, en el Sagrario, en un Grupo de Oración, vayan, seguro que no los dejaré defraudados. Si por la división que tienen por sus pecados Conmigo no son capaces de sentir o presenciar mucho, allí les hablaré al Corazón. Sean pacientes, que poco a poco irán conociendo a Este Amigo, que no los defraudará, poco a poco me irán conociendo y entenderán aquel amor por el cual me entregué por ustedes en la Cruz.
94. Que las preocupaciones no te roben la paz
Dice Jesús:
Hola, hijo mío, hija mía. ¿Por qué tantas preocupaciones? Si sientes que el mundo te pesa ahorita, recuerda que nada es mayor que Yo. Yo estoy contigo. No caigas en desesperación porque muchas veces esto no te deja hacer nada bien, ni pensar claramente. ¿Ya oraste? ¿Ya me pediste aquello que necesitas? Ten paciencia, que si es para bien de tu alma Yo obraré en mi momento. No me pidas cosas que sirvan para la condenación de tu alma, no me pidas cosas que te alejen de Mí. Sería como si a un papá le dijeras: papá, dame mis cosas que no quiero vivir en tu casa. Así me desgarras el corazón, ten compasión de Mí que a quien mucho ama mucho le duele el mal de los que ama. Yo estoy contigo en tu sufrimiento y te aliento y te consuelo aunque muchas veces no sientas que soy Yo. Ora, ora para abrirme la puerta porque si la cierras y te alejas y le abres la puerta al Enemigo, claro que te hará daño, mantente fuerte. Mira que Yo vencí la muerte y al mundo, mira que yo pasé hambre, dolores, decepción, tentaciones, fui crecí y morí pobre, ¿crees que no te entiendo? Te entiendo perfectamente. Ahora sólo abre los brazos y dime Señor, te entrego esta situación y Yo con gusto la recibiré. Ven a verme que te espero. Mira que de pronto el camino por el que vas no es el correcto, déjame guiarte. Mira que nada es imposible para Mí, pero no seas como la señora que prepara un postre y cada cinco minutos lo saca del horno para ver si está listo, no seas como quien pone un ladrillo y quiere ver su casa ya construida. Poco a poco, paso a paso, hagámoslo juntos, tú y Yo, tú y tu Dios. Verás que más adelante sonreirás porque lo que te brindé fue mejor de lo que esperabas. Confía.
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