En este día:
98. Oren por la Conversión de los Pecadores
98. Oren por la Conversión de los Pecadores
Estaba orando por la salvación de aquellas almas que no se iban a salvar. Pedí a Dios por que tuviera misericordia de una, luego de dos y luego de tres. Luego el Señor me dijo: ¿Qué te parecen 100?
Dice Jesús:
Mi Corazón es un mar de Misericordia, pero para esto, tienen que pedir por aquellos quienes necesitan más Mi Gracia y Mi Misericordia. Yo no vine al mundo por los santos sino por los pecadores. Más mérito se tiene por orar por aquellos que no están salvos que por aquellos que ya están salvos. Más alegría hay en el Cielo por 1 pecador que se convierte que por 99 santos.
Gánense Corona de Gloria ayudando a salvar almas alejadas de la Gracia de Dios, muchas de ellas porque no tienen nadie que ore por ellas, nadie que las guíe ni las aconseje, porque el mundo las atrapa en sus fauces, porque los míos las rechazan por su pecado, porque muchas veces aquellos que dicen ser Míos sólo tienen amor para su familia, sus amigos y las personas que les hacen el bien, pero no para aquellos que les hacen mal ni para aquellas almas atrapadas por el pecado. No los llamé Yo para juzgar, sino para que sean caridad, como Yo soy Caridad para con el pecador. Recuerden que muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros, y así, ustedes no saben que pecadores, a quienes señalaban, los adelantarán en Santidad y serán merecedores de Grandes Gracias y Regalos del Cielo. Recuerden que la Iglesia no la forman personas solas, sino que son un Gran Cuerpo, y como Gran Cuerpo, requieren todas sus partes. Una Gran Muralla la hacen muchos ladrillos, y así, entre más ladrillos sean, la Muralla será más alta y robusta. ¿Qué les quiero decir con esto? No escatimen esfuerzos por la conversión del pecador, porque puede que estén llamando a un Pedro, a un Juan, a un Pablo, a un Mateo. Sean como Yo que me entregué hasta por el más pecador de este mundo. Sean como Mi Madre que quiere que todos amen a Su Jesús. Sean como Mi padre San José que se arrodillaba y pedía al Padre hasta que obtenía la conversión del pecador. Los amo y los bendigo y espero sus oraciones hasta por el más alejado de los pecadores.
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