domingo, 27 de octubre de 2013

Mensaje 27/10/2013

En este día:

86. Sobre las Señales del Fin del Mundo I

87. Sobre las Señales del Fin del Mundo II

88. Sobre las Señales del Fin del Mundo III

 

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86. Sobre las Señales del Fin del Mundo I

 

Dice Jesús:

Hijo, quiero que seas cuidadoso con lo que escribes, pues todo te será dictado por Mí. Esta vez, pon todo lo que escribes de largo, para que así pueda ser entendido mejor.

 

Hoy les quiero hablar sobre todo lo que concierne a las señales del fin del mundo. ¿Qué es el fin? El fin es la terminación de la era del pecado, el pecado, como es conocido por el hombre. Antes de que haya una gran bendición sobre el mundo, siempre tiene que haber una purificación, y, hijos míos, en este tiempo se cometen mayores pecados en un día, que en toda la historia de Sodoma y Gomorra juntas. Todo tiene que darse, a fin de que las almas no se sigan perdiendo, a fin de que más almas no sigan cayendo al infierno, por la abundancia de falsas doctrinas y creencias, que están llevando al hombre a ser tibio y relajado en las cosas espirituales, por no decir ateo. El hombre ya no conoce más ley que la humana, e incluso vive violando sus propias leyes, es un ser relajado que vive en función de la adquisición de bienes y en búsqueda de placeres, se entrega a borracheras y pasiones, y a toda clase de vicios que corrompen el cuerpo y el alma. Es un hombre asesino y mentiroso, que sólo vive por sí mismo, pero que poco piensa en los demás. ¿Dónde está la caridad, dónde el amor al prójimo? En este mundo no basta ser bueno sino ser santo. Tantos se condenan y al hombre le importa poco. Si al menos tuvieran un poco de Mi Corazón, estarían llorando viendo como se condena uno solo de sus hermanos, pero como no consideran hermanos a los que están a su lado, sino sólo a los de su familia y a sus amigos y a las personas de su trabajo, incluso ellos o ustedes pueden estar ya muertos en vida. Nadie ora hijos, son pocos los que oran, en comparación con el número de personas en el mundo.

 

Muchos son Católicos y Cristianos de labios para afuera, muchos que dicen ser Católicos, no creen en Mí, o si creen, sólo creen para lo que les conviene. Pocos creen en Mi Presencia en la Eucaristía, y si no van por verme a Mí, por hablar Conmigo, ¿Entonces por quién van? Muchas veces van sólo para cumplir con el Mandamiento de Guardar el Domingo, ¿Pero los otros diez, dónde están? ¿Acaso me aman sobre todas las cosas? ¿Acaso aman a sus hermanos, esposo, esposa, tío, tía, madre, amigo, vecinos… maestros, trabajo y a ustedes, más que a Mí? Respóndanme, ¿No es ese el primer mandamiento? Pero cómo amarme si no me conocen. Cómo amarme si nunca han pedido conocerme de corazón. Viven más pendientes de su mundo, de su entorno, del hombre o la mujer que más les gusta, del estudio, del trabajo, de alcanzar sus metas profesionales, de ganar dinero, de conseguir el esposo o la esposa soñada, do compartir con sus padres, de compartir con la familia, del carro, del viaje, de la familia, de sus pasatiempos, deportes favoritos, de su música, de sus videojuegos, del gimnasio, del cuidado de su cuerpo, de su belleza, de sus mascotas, y eso que hablo de lo más sano, pero ¿Dónde estoy Yo? Yo les di la vida, las cosas que ustedes poseen, me ocupé de darles a todos lo necesario para que fueran felices. Es cierto que a todos no les di todo, pero ¿Acaso puedo darle a un hijo una serpiente en vez de un pan, para que lo pique? La belleza, el dinero, el éxito en sus vidas, la riqueza, la pobreza, muchas cosas que a veces parecen ser buenas, y que en muchos de ustedes, no lo serían. Muchos de ustedes caerían teniendo belleza y riqueza en pecados mucho mayores que no permitirían que sus almas fueran salvadas, fueran para la Vida Eterna. Muchos de ustedes como la mujer bella y el hombre adinerado, harían de su belleza y de su fortuna el Dios de sus vidas, y aún en vida, me rechazarían completamente. Nunca sería Su Dios, Nunca aceptarían mi muerte en la Cruz, Nunca dejarían de ser dioses de ustedes mismos, por lo que nunca aceptarían su pecado, su error, sus fallas, nunca me necesitarían a Mí, nunca me llamarían, lo que sucede con las personas mejor posicionadas en el Mundo. El éxito, el dinero, el poder, la belleza, el siempre estar bien y nunca pasar por situaciones difíciles, son instrumentos más de condenación que de salvación. Vuelvo a decir, porque se vuelven dioses de sus vidas. No digan: “Eso no es cierto, yo estoy bien” ¿Acaso conocen ustedes sus almas? ¿Acaso hasta el momento en que se sientan enfermos, así uno de sus órganos esté fallando, ustedes se dan cuenta? Muchas veces, la enfermedad es síntoma de que hay algo mal, ¿Pero si nunca les llega? ¿Si pasan sus vidas y de un momento a otro mueren, mueren por falta de salud? Así mismo es con el Espíritu. Si no oran, no conocerán el estado de su Espíritu. Si su conciencia no les dice ¡Estás haciendo mal¡ Es que su Espíritu está casi muerto. ¿Guardan los mandamientos hijos míos? Eso es señal de que su Espíritu ya está enfermo. ¿Me sienten, me escuchan, sienten necesidad de Mí? Cuando el Espíritu está vivo, siente necesidad de Mí como del alimento, me escucha, me habla, me siente, pero cómo sentirme si su Espíritu está casi muerto.

 

Ahora, el enemigo usa todo esto, el que sus Espíritus estén muertos, para alejarlos más de Mí. Silenciosamente, va enseñándoles mejores maneras de pecar, sembrando más la injusticia, diciéndoles cómo pueden hacer para ir en Mi Contra y Contra Mis Principios. ¿Acaso él les dice: “Maten”? No, él les dice: “Aborten, abortar no está mal. El hombre es sólo un ser completo hasta que sale del vientre y respira”. Les digo que el aborto es el mayor crimen en la historia de la humanidad, que clama venganza desde el cielo. Están asesinando a niños inocentes, a vidas indefensas que aún no han salido del vientre de sus madres. Muchos vienen para bendición de ustedes, y qué hace el Enemigo de las Almas, les dice: “En tu casa no te van a querer. Tus padres te van a echar. Tu novio te va a abandonar. Él te va a dejar de querer”. Los padres deberían ser el primer apoyo y los usa Satanás para decir a sus hijas: “Cómo te atreviste, eres una malnacida, una donnadie”. Padres que deberían ser ejemplo para sus hijas en No Matar. Luego llegan las amigas y le dicen: “Yo ya he abortado, es mejor que te ahorres esas dificultades” o “Yo conozco una persona que te ayudará a abortar” o “Tienes una vida por delante, estudio, trabajo, buscar una persona que te quiera. No te eches esa carga al hombro” o un “No sé, haz lo que quieras”. Sean firmes en su opinión: “No matarás, no mates, que si Dios le dio la vida a tu niño, el mismo te proveerá. Defiende su vida, incluso a costa de tus padres. Un niño es una bendición. Si el que estaba contigo te pide que lo mates, no vale la pena que lo ames. No importa el estudio o el trabajo más que No Matar”.

 

Miremos el otro lado de la realidad. En la televisión, en las droguerías, en los supermercados, en las escuelas, en la música, se les tira información continua a niños, jóvenes e incluso a adultos para fomentar su lujuria. “Todo está bien mientras uses preservativos”. “Estás joven, deberías aprender a cuidarte”. Relaciones sexuales mostradas de un modo sutil. Dos personas teniendo relaciones en la televisión, sonando en la radio: “Nada ha sido mejor que el estar contigo”, por no decir cosas más exactas. Los amigos y las amigas diciendo: “No has estado con una mujer, o en el caso de una joven, o con un hombre, no sabes de lo que te pierdes”. Son muchas, muchas cosas. Para decirles hijos que si ustedes alimentan a su cuerpo con una pasión, se harán esclavos de esa pasión. Y más la sexualidad. La sexualidad mal llevada esclaviza y mata al amor. ¿Mata al amor cómo? Matan al fruto de sus entrañas por sentir un placer pasajero. Abandonan a esposo o esposa para estar con alguien que les produce más placer. Van y venden sus cuerpos para adquirir dinero. Pasan horas y horas en un gimnasio o un espejo para atraer a personas que no los quieran por lo que son sino por lo que parecen, por las pasiones que en ellos despiertan. Venden al amor por el placer de tener una persona más bella o poderosa o porque una persona les produce más placer que otra. ¿Cuándo hijos míos pensarán con ojos sinceros y dirán? Prefiero a mi hijo que abortar. Prefiero a una persona más sana y bella de corazón que a una persona que me incite a pecar. Prefiero frenar los instintos de mi carne para agradar a Dios. Prefiero, prefiero, prefiero. Esas cosas en este mundo son escazas y quienes pueden es por Mi Gracia, porque si no los sostengo, terminarían igual que todo el mundo. ¿Y cómo se logra esto? Orando, pidiéndome la gracia, deseándolo de corazón, haciendo violencia a sus deseos mundanos y luchando por tener deseos que les sirvan para llevarlos a la Vida Eterna. Tanta lujuria en el mundo, ha traído que el hombre se vuelva un ser carnal, sólo preocupado por los asuntos de la carne, asesino de bebes en el vientre. ¡Miren las cifras! El hombre las ha calculado para que no esté lejos de sus ojos el pecado que cometen. Son asesinos, no dejan vivir a los niños ni uno sólo de los días de su vida.

 

Diez son los mandamientos hijos míos: Amarás al Señor tu Dios sobre todas las cosas, No jurarás, tomarás o dirás su Santo Nombre en vano, Santificarás las fiestas, Honrarás a padre y madre, No matarás, No cometerás adulterio o inmoralidades sexuales, Entendiendo por adulterio también las relaciones por fuera del matrimonio, No robarás, No mentirás, No desearás la mujer o el hombre de tu prójimo, ni el novio, ni la novia, No codiciar los bienes ajenos. Ni los que ustedes llaman “buenos” en este mundo cumplen con Mis Mandamientos. Yo soy paciente hijos míos: Nunca más volveré a enviar el diluvio sobre el hombre, porque su corazón se pervierte desde la juventud. (Gn. 8, 21) Pero eso no significa que Yo no haga nada. Soy paciente, pero también soy el Dios de la Justicia y la Rectitud. Escucho los sollozos de la viuda, el pobre y el huérfano. Escucho a los que claman justicia, a los que viven en un mundo imparcial, el rico es más rico y el pobre es más pobre. Escucho a los ancianos que son dejados por sus hijos y les roban su fortuna. Escucho el llanto de los que viven atados a los vicios y a las pasiones, por unos pocos que dicen: “No es malo”. Escucho las quejas de Mis Santos, que luchan por ser Santos en un mundo donde la mayoría da rienda suelta a sus placeres y a sus deseos, olvidándose de Dios. Ay de aquellos que enseñan a pecar a unos de estos, mis pequeños, porque sería mejor que les ataran una piedra al cuello y los arrojaran al mar.

 

Hijos, soy un Dios de Misericordia, soy Jesús de Nazaret que clama piedad al Padre y espera a ver si ustedes deciden cambiar: Porque quiero que el pecador cambie su conducta y no muera. Porque no quiero verlos en la muerte eterna, en el infierno. Infierno al que van por su justa paga. Infierno al que van porque no hacen nada en la vida que les merezca la Salvación. Porque rechazan la piedad de Su Dios que dio su vida en la Cruz y se venden a amores pasajeros, se vuelven arrogantes y me dicen: “Dios, no necesito tu piedad” A esos Yo les digo: No mereces Mi Piedad. No mereces Mi Piedad porque tú mismo la rechazaste, porque mientras que Yo te atraía con lazos de amor, tu más me rechazabas, mientras Yo compre con Mi Sangre, y no cualquier sangre, sino la sangre del Santo Sin Mancha, del Santo Sin Pecado, del Santo Más Puro que haya existido y jamás habrá otro igual, con la Sangre de Dios, a ti y a tu pueblo, tú me rechazaste. Bien mereces tu castigo porque si a Mí, leño verde me hicieron pagar con tal castigo, cuánto más a ti, que lo mereces. Bien mereces tu castigo, tú, que dices que eres justo y perfecto y que te crees sin mancha o error, tú que eres soberbio, arrogante y mentiroso, tú, que has servido para traer más error y pecado al mundo y que no te arrepientes, tú que hiciste tanto daño y nada para remediarlo, tú que creyéndote Dios, has rechazado Mi Misericordia, tú, que en vida te hiciste un siervo de Satanás, tú, que conociendo como actuar bien, has decidido actuar mal, tú, que me seguirás rechazando así te vuelva a ofrecer Mi Misericordia.

 

Hijos míos, ustedes siguen caminando como ciegos, actuando como sordos, porque no se han decidido a escuchar Mis Palabras. Pero, lastimosamente, por más que intente hablarles con amor, pensarán que es una broma o que es algo sin importancia su salvación, y seguirán pecando y pecando. ¿Cómo se los demuestro? Se los demuestro a través de que los llamo, los llamo a través de tantos profetas. Luz de María, Enoc, Agustín del Divino Corazón, Gloria Polo, y aún más personas. Tan tas personas, tantos testigos, tantas personas Santas que hablan Conmigo, pero ustedes no les dan importancia, al mundo no le importa. Sale un modelo de celular nuevo, y le da la vuelta al mundo. Sale un Llamado de Mi Amor y Mi Misericordia y no llega sino a unas pocas personas en el mundo. A esto les contesto, ¿Será que no lo intento? ¿Será que no tengo el suficiente amor y misericordia con ustedes? ¿Será que soy un mal dios? Todo lo que les pido es por su propio bien, dejé al hombre seguir en su pecado, para que él mismo se diera cuenta de su error y cambiara y dijera: “Dios me ama y por eso me pedía cumplir con sus mandamientos”. Los dejo a su propia libertad y a manos de su pecado. Sufren y dicen: “Dios sí que es malo, por qué nos hace esto si somos tan buenos”. Nunca se acuerdan de su pecado, nunca son ustedes los que pecan. Nunca. Ustedes son Santos. Y de mis Santos dicen: “Ellos son unos locos fanáticos que hablan con una imagen o a la pared. Yo creo en Dios, pero a mi modo”. ¿Cuál dios hijos? Uno que les apruebe su pecado. Uno que les apruebe la injusticia en el mundo. ¿Uno que les permita mentir y robar y matar y ser como animales en sus pasiones y robar el amor a otros y ser envidiosos y toda clase de pecados? Les parece eso razonable. Pues les voy a contestar una cosa: El mundo como lo ven es por su pecado. Si hay guerra, división, hambre, enfermedad, es por su pecado. Si unos tienen más que otros, es por su pecado. Si hay mucha gente sufriendo es por su pecado, por el pecado que todas las personas en el mundo cometen. Y, aparte de todo, me dicen: ¿Por qué eres tan injusto y permites todo esto? Si no lo permitiera, les aseguro que tendría que mandar otro diluvio y barrer con todos ustedes. Sólo unos pocos quedarían. Por eso me reservo el premio o el castigo hasta el final de sus vidas. ¿Soy injusto? Mi Corazón es un exceso de Misericordia. Y lo que hago con ustedes es razonar, razonar a ver si los convenzo con argumentos a ver si se convierten, por exceso de Misericordia.

 

Pero pronto hijos, me tocará volver Mi Rostro y castigarlos. Castigarlos como un padre que ve que sus hijos no entienden de otra manera. Porque con Amor no los convencí, ahora les mostraré las consecuencias de sus pecados. A ver si despiertan, a ver si vuelven sus ojos a Mí y me dicen: “Perdónanos Señor, no sabíamos que merecíamos estos. Perdónanos porque como ciegos andábamos por nuestras vidas. Perdónanos porque rechazamos tu voz cuando la oímos. Y les aseguro hijos, que ni así, muchos de ustedes comprenderán. Porque ustedes son tercos y mulos, porque quieren ser salvados sin tener que mover un solo dedo. Porque quieren ser salvados y seguir agarrados a sus pasiones, que más que un amigo, son las fieras que los destrozarán, las fieras que les robarán la vida eterna. Cargan huevos de serpientes y no quieren soltarlos, si los comen se envenenarán, si no los sueltan, saldrán culebras y los picarán. Ay de ustedes hijos, que ante mayores excesos de Misericordia, me volverán a dar la espalda y dirán: “dios no hará nada”. Les aseguro que es dios no soy Yo. A ver si en el día del Juicio, se levantará su dios y los defenderá, a ver si su ídolo que no habla, ni come, los ayudará. Se encontrarán solos y desnudos ante sus conciencias y, viendo la verdad, no tendrán duda alguna de lo que ustedes realmente se merecen. Rechazaron Mi Misericordia en vida y su espíritu, muerto, no conociendo Mi Amor y Mi Misericordia, me rechazará en la muerte. No les diré, hijos míos, vengan, porque aunque se los diga, ustedes no me conocieron, ustedes no conocieron Mi Amor y Mi Misericordia y ustedes mismos se juzgarán dignos de la condenación eterna. Y aunque les diga vengan, no me escucharán, porque quien fue Mi Oveja en Vida, así haya pecado, escuchará Mi Voz en la Muerte y vendrá a Mí; quien fue la oveja de Satanás en Vida, escuchará sólo su voz y a él irá.

 

87. Sobre las Señales del Fin del Mundo II

 

Dice Jesús:

Ahora, ya habiendo hablado una parte. Les continuaré hablando lo siguiente: El mundo, el mundo como lo conciben, lo piensan, lo conocen, no debería ser así. Debería ser un mundo Con Dios no Sin Dios. Y lastimosamente hijos, es un mundo sin Dios.

 

Ustedes se mueven en un mundo donde dan mayor importancia a lo que los rodea, a la diversión, a sus familias, al trabajo, al estudio, al éxito personal, a conseguir dinero, a conseguir cosas materiales que les llenen sus deseos de ser y poseer. Van y vienen continuamente buscando mejores cosas y así se les pasa la vida. Así se les pasa la vida, a menos que Yo les envié un algo para que despierten. A veces la tragedia, situaciones difíciles, la pérdida de un familiar, una enfermedad, son cosas para que me busquen. ¿Acaso importa más la vida que la Vida Eterna? ¿Qué es más importante, una gota del mar o el mar mismo, una arena en el desierto o el desierto mismo? Para muchos de ustedes es la gota y la arena. ¡Abran sus ojos, piensen! ¿Por qué les digo esto? Porque se vienen tiempos difíciles donde los pecadores se volverán más pecadores y los santos más santos.

 

Este es el tiempo preciso hijos, para decidirse a afrontar sus pecados y a empezar el camino de la Santidad, porque después será como si se pusieran una venda en los ojos y un par de audífonos con música que no les permitiera escuchar. Es ahora, o será cuando se lamenten de haber perdido todas las oportunidades que el Cielo les daba. No va a cambiar la mayoría de personas, no lo van a hacer. Muchos seguirán dormidos hasta que sea demasiado tarde. Si se esperan a que haya una ola de conversiones en el mundo, ¡No la va a haber! No la va a haber, porque si los hombres fueran de buena voluntad, cumplieran Mis Mandamientos, amaran más el bien que el mal y el prójimo como a sí mismos, no enviaría el castigo. Pero, como los hombres seguirán dando importancia a este mundo pasajero, seguirán amando más su pecado que a Su Dios, Yo les retiraré Mi Amistad. Ay cuando muchos digan: “¿Dónde estás Dios? ¿Dónde estás?” Y Yo no les conteste. No le contestaré porque ¿Cuántos años no he estado llamado? ¿Cuántos años no he estado pidiendo, implorando que se conviertan? ¿Cuántos años no ha estado llorando Mi Madre ante Mí, llamándolos a través de sus mensajes? Cuántos años y cuántas cosas he estado haciendo Yo, para atraerlos a Mi Rebaño y que dejen de pecar. No les responderé porque hasta que llegue Mi Justicia no se decidirán a cambia. Y ahora, que es Mi Misericordia, ¿Van a cambiar?

 

A quien mucho se le da, mucho se le exige. Y a ustedes que mucho les he dado, ¿No les pediré cuentas de ello?

 

Hijos, Mi Corazón es un Exceso de Misericordia. Pídanme cambiar y Yo los ayudaré. Yo me encargaré de todos los procesos y las luchas que tengan que afrontar. Eso sí, dejándoles un poco a ustedes, porque necesitan demostrarme que quieren cambiar. No sea que a la primera tentación me digan: “Dios, no puedo” Y vayan y pequen. Hijos, Yo conozco sus corazones. No sean dobles. No sean como el que dicen: “Yo quiero cambiar”, pero por dentro ya está planeando la forma de cometer pecado. Ay de aquellos que se consuelan en su propia debilidad, sin haber movido un solo dedo para luchar contra ella. Si muchos han podido, ¿Por qué ustedes no van a poder? No son personas únicas en el mundo rodeadas de una incapacidad única. Me tienen a Mí, ¿Qué más quieren? Si es la lucha por la Vida Eterna, no piensen que les será fácil. Satanás les pone las pasiones y Satanás les podrá las dificultades y el tropiezo para que no salven su alma. Pondré a prueba su fe, pondré a prueba su constancia, pondré a prueba su amor a Mí, pero primero les daré las herramientas para que puedan vencer. No esperen que sea fácil, porque será una prueba. Así que atiendan a Mis Palabras. Pero, si son fieles, los reconstruiré y les daré Grandes Gracias para que puedan seguir adelante. Los reconstruiré en menor tiempo del que Satanás los destruyó con su pecado.

 

Tiempo de Justicia, tiempo de Misericordia. Pronto se acabará Mi Tiempo de Misericordia y seré el Dios Justo que vuelve a pedirle cuenta de sus obras a la humanidad. Bienaventurados aquellos que me aman porque recibirán Mi Amor. Malditos aquellos que rechazaron Mi Misericordia, y se entregaron a banquetes, fornicando con el Enemigo y sus 7 hijas, los pecados capitales. Malditos aquellos que desobedecieron Mis Mandamientos e hicieron del mundo un lugar pagano y que, quebrantando la ley, se olvidaron de la justicia e hicieron dioses al poder, la belleza, la fama, el dinero, la sexualidad, o que se pusieron en el lugar de Dios o se creen dioses ellos mismos. Malditos aquellos que confunden a Mi Pueblo, hablan contra Mí y contra Mi Iglesia y dicen, “Dios es bueno, nada va a pasar”. Porque les aseguro que ellos no son Mis Profetas y que Mis Profetas conocen Mi Enojo y Mi Ira contra esta civilización pecadora, avanzada, pero avanzada en el pecado. Porque la Sabiduría de Dios no entra donde está el pecado. No les pido ser perfectos, no les pido ser Santos de un día para otro, pero si les pido, que comiencen su proceso de conversión.

 

Dirán: “Dios es malo”, hombres de doble corazón. Pero lo que ustedes enseñan no salva, sino que condena. De qué le sirve al hombre ganar el mundo, si pierde la vida, la verdadera vida, la eterna. Esto es un paso por el mundo, aquí se separa la semilla, la buena para la vida, la mala para el horno y el fuego. Atesoren, pero atesoren en el Cielo, donde la polilla no roe y el ladrón no roba. ¿Quién de ustedes ha conocido alguien que se lleve a la muerte sus riquezas? Ni siquiera el padre o la madre, el esposo o la esposa, los hijos, el novio, la amante, los amigos, todo esto pierde importancia en el cielo. Porque quien dé más importancia a padre, madre, hijos o hermanos, o a sí mismo, no es digno del Reino de los Cielos. Porque el que cuide su vida la perderá, pero el que la pierda por Mí se salvará. Porque si tanto dicen que los aman a ellos, deberían orar por ellos, hacer sacrificios por ellos, procurarles el alimento espiritual, pedir perdón por ellos, no sea que su padre, su madre, sus hijos y sus hermanos, sus amigos y vecinos, sus esposos o esposas, sus novios o sus novias, sean dignos de la condenación, incluso ustedes mismos. Más ama el que busca no pecar por el bien propio, de su familia y su prójimo, que el que da abrazos y besos y es piedra de tropiezo para los suyos. Porque serás salvo tú y toda tu familia, y entiendan por familia también a amigos y a su prójimo.

 

Pronto llegará la Prueba y será más difícil para aquellos que no se decidan a cambiar. Porque les cogerá encima el tiempo y no alcanzarán a vestirse de las virtudes necesarias para volver el camino más suave, para entender las cosas. Ya escucho la voz de algunos de ustedes suspirando por sus vidas anteriores, diciendo: “Ojalá me hubiera quedado en Egipto”, porque a mis oídos será: Ojalá se hubiera perdido mi alma. Y Yo los escucharé y haré oídos sordos, los seguiré tratando con el mismo amor. Otros dirán: “Si Dios es tan poderoso por qué no nos saca de este desierto” Y Yo les responderé: Hijos, comprendo su fatiga y su cansancio, pero los llamé a buen tiempo para prepararlos y no me respondieron. Ahora les pido que sean fuertes, porque pronto Mi Brazo resplandecerá y Yo los auxiliaré, pero todavía no es momento. Ay de ustedes hijos, porque necesitan las herramientas y la preparación suficiente para lo que se viene. Su cuerpo y su alma deben estar lo más limpios para que resplandezcan en la prueba.

 

Bienaventurados aquellos que han escuchado mis llamados y no han hecho oídos sordos, Porque serán luz y guía para Mi Pueblo,

Porque verán más allá de donde otros ven,

Porque comprenderán Mis Palabras y Mis Designios,

Porque escucharán Mi Voz y Yo los confortaré,

Porque serán grandes Santos, como muy pocos en la historia de la humanidad.

 

A ellos hijos, Yo los amo y los bendigo. Porque nadie como ellos merecen Mi Amor. Porque aunque muchos fueron hijos pródigos pecaron, ahora se han hecho merecedores de Mi Amor y a través de ellos, harán a otros muchos merecedores de Mi Amor. Porque el que es Santo, Santifica y el que es pecador, es fuente de pecado. Ahora hijo, yo espero que tú te me unas, que en vista de mis constantes llamados, escuches a este pobre Dios que te ama, te ama y no quiere que tu alma se pierda. Cuánto sufriría hijo que no compartieras Conmigo aquella morada que te he preparado. Por eso te pido hijo, hazte merecedor que Yo te doy las herramientas. Lucha por la salvación de tu alma y que nadie te detenga, porque aquellos que te detuvieron pronto se unirán a ti. Porque tú serás Luz para el mundo como es Mi Promesa. Lucha y te sentarás al lado de Mis Reyes, Reyes que tienen coronas de estrellas por salvar almas, que resplandecen más que el sol que brilla día a día sobre ustedes. Porque resplandecen con Mi Luz, Luz del Rey de Reyes, de aquel que venció al pecado y al mundo, de aquel que compró hombres de toda raza con su Sangre y restableció la Amistad del Hombre con Dios. Lucha hijo, que Yo te llamaré por tu nombre para que tu alma nunca se separe de Mí. Conocerás la verdad y la verdad te hará libre. Y en nombre de la Verdad, liberarás a las almas cautivas del poder de Satanás, porque el gran engaño es el que hunde cada vez más y más almas en el infierno. Alma mía, te llamo, Alma mía, te convoco. Te convoco a la lucha por las almas. A la siega de mi mies, porque a causa de que las almas son pocas, se pierde la cosecha. Hoy llamo a tu oído y Mi Voz retumbará en Ti.

 

88. Sobre las Señales del Fin del Mundo III

 

Dice Jesús:

Como les prometí hablar de las Señales del Final de los tiempos, los complaceré.

 

-Sobre la Guerra

Paz a los hombres de buena voluntad. Les vuelvo a decir, esas son las palabras que los ángeles dijeron a los pastorcitos en Mi Nacimiento en el Portal de Belén. Les digo, si esta generación de hombre fuera de buena voluntad, no habría guerra, pero como los hombres son todos aquellos que denuncia la Palabra, vendrá la guerra, pero no durará mucho tiempo.

 

-Sobre Cuando todo Sucederá

Hijos míos, si el trueno suena, es porque cerca ha caído el rayo. A esto les digo, Enoc ya está y desde hace ya algún tiempo que está dando Mis Mensajes. Enoc es uno de los Profetas de los Últimos tiempos, una de mis dos ramas de olivo de las que habla el Apocalipsis. Si el trueno suena, es porque cerca ha caído el rayo. Pronto Mis Dos Testigos se dispondrán para la misión que les tengo encomendada. Así que estad alerta y orantes porque nadie sabe el día ni la hora, ni siquiera el Hijo que está en el Cielo, sólo Su Padre Dios.

 

-Sobre el Apocalipsis

El Apocalipsis está escrito desde la Eternidad. Si Juan escuchó hablar a los ángeles que alababan a Dios, entonces él vio y presenció todo como se presencia desde lo Eterno. Lo que sucede en el mismo instante, parece que sucediera en distintos tiempos. El que tenga inteligencia, que entienda.

 

-Sobre la Fiera

­¡Cómo se ha prostituido la Ciudad Fiel!

Antes llena de derecho, morada de Justicia;

Ahora no hay más que criminales. (Is. 1, 21)

 

Porque todo se dará como se ha predicho en La Palabra. En la Ciudad Santa, en el Templo Santo se pondrá sobre el altar el ídolo abominable (Dn. 9, 24-27) (Mt. 24, 15) El que lea, lo entienda.

 

Pronto Mi Iglesia se dividirá. Separaré a las ovejas de los cabros. Pueblo mío, salgan de ella, para no ser cómplices de sus pecados (Ap. 18, 4) Porque vine y ellos no me recibieron, vendrá otro y hablará en su nombre y a él sí lo recibirán. En verdad es digo que no vendré hasta que todo se haya cumplido.

 

Hijo mío, ve a descansar.

 

Una generación malvada y adúltera reclama una señal, y no se le concederá más señal que la señal del profeta Jonás. (Mt. 12, 39) Pasados los tres días y medio, el aliento de vida de Dios penetró en ellos [los dos testigos], y se pusieron en pie. (Ap. 11, 11)

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