miércoles, 16 de octubre de 2013

Mensaje 09/10/2013

Parábola de la Semilla de Mostaza

 

31         Les contó otra parábola:

            - El Reino de los cielos se parece a una semilla de mostaza, que un hombre toma y siembra en su campo. 32 Es más pequeña que las demás semillas; pero, cuando crece es más alta que otras hortalizas; se hace un árbol, vienen las aves del cielo y anidan en sus ramas.

 

Dice Jesús:

Hijo mío, escribe

No tengas miedo de lo que escribes, que Yo te mando.

Hoy les quiero hablar de la parábola de la Semilla de Mostaza.

Ayer les hablé del pecado y de cómo rompe el vínculo Conmigo, que soy su Dios.

Siempre hijos, todo comienza de pequeño.

No hay cosa que comience grande y termine grande.

Ustedes nacieron así, pequeños.

Un pequeño árbol, también fue una pequeña semilla,

Luego se hace grande y se robustece

Y si ha de echar flores, da flores.

Y si ha de echar frutos, da frutos.

Pero ni las flores ni los frutos salen ya hechos.

Primero tienen que ser capullo para ser flor,

Primero flor, para ser fruta,

Primero la flor debe ser fertilizada para que éste proceso se inicie.

La fruta crece y madura,

Todo es un proceso.

Así mismo la fe,

La fe del hombre,

La fe del hombre en su Dios,

Porque otro tipo de fe es orgullo.

La fe en ustedes debe provenir de la confianza en las virtudes que Dios les dio,

Y si se reconocen como dueños y portadores,

Se les exigirá en el momento del pago de sus deudas.

Acaso el dueño no le dice a su siervo,

Dame cuentas del dinero que te entregué,

Dame cuentas del liderazgo que ejerciste mientras Yo estaba lejos,

¿Qué ganaste, qué produjiste, qué hiciste?

¿Cómo utilizaste aquello que Yo te di?

¿Cómo hiciste aquello que Te mandé?

¿Cuidaste lo que te di a cuidar?

¿O acaso despilfarraste el dinero que te di,

Lo gastaste en placeres

E hiciste amigos con lo que no era tuyo, como el hijo pródigo?

Oh siervo mío, no sólo robaste, sino que te hiciste dueño de lo ajeno,

Maltrataste a los que te di a cuidar y no fructificaste mis bienes.

¿Qué voy Yo a hacer Contigo?

Así mismo les pediré cuentas a ustedes:

A quien en dueño de sí mismo, como dueño y señor,

A quien se reconoce ante Mí como siervo, como a un siervo,

A quien me pide perdón, con Misericordia.

Porque Yo soy juez justo, y doy a cada uno como corresponde.

Más para quien me tiene a su favor, soy juez y abogado. (1 Jn. 2,1)

Yo me reservo el juicio para esa alma.

Yo le pido cuentas, pero con Amor y Misericordia

Porque me dice: Señor, perdóname,

Estuve ciego e hice lo malo,

Estaba ciego y no comprendía que hacía.

Si el alma me mira con Amor,

Cómo Yo decirle no, no te perdono, si Soy Todo Amor.

¿Acaso no dije ya en la cruz: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen?

En ese momento les perdoné sus faltas,

Las faltas cometidas contra Mí.

Su pecado, su desamor, el desamor para con sus hermanos,

Su deseo de ir tras su carne y no tras el Espíritu,

De hacerse criaturas del Demonio y no de su Dios, que tanto los ama,

De herirme en la Carne y clavarme una Corona de Espinas,

De martillar mis manos y pies, clavándome a una Cruz,

Mientras en mi exceso de amor Yo los seguía amando

Y ustedes me rechazaban, me escupían, calumniaban contra Mí,

¿Qué les había hecho Yo?

¿Acaso a alguien hice mal?

¿Acaso no los quería llevar a la verdad?

Cuánto los amé y cuánto los amo,

Pero ayer y hoy, ¿cuántos son los desprecios que recibo?

Y aun así, ¿Los he dejado de amar?

No hijos míos, los miro con amor y bondad,

Los miro con infinito amor y espero a que cada uno vuelva a mi redil.

Ah, Acaso alguna criatura los ama más que Yo,

No hijos, nadie los ama más que Yo.

 

Yo les doy la Semilla, la Semilla de la fe, la Semilla de Mostaza,

Pequeña como granito de arena, pero que crece grande como Muralla.

Yo les doy la Semilla, incluso, a los que no la cultivan ni la riegan,

Se las cultivo y se las riego.

¡Tanto hago Yo por amor!

Pero ¿qué hago hijos si apenas me ausento del campo,

Ustedes dejan de regar la semilla y dejan morir la planta?

Cómo me lamento hijos míos, que no le pongan el mismo interés que Yo

A esa pequeña semilla.

¿Acaso me estoy haciendo un bien a Mí y no a ustedes?

¿Acaso no estoy depositando en ustedes un tesoro invaluable,

Que dura y da sus mejores frutos en la Vida Eterna?

¿Por qué ninguno me pide: Señor, riega mi fe,

Mi fe en ti, que crezca y de grandes frutos?

Y cuáles son los frutos de la Fe:

La Confianza, Confianza en que en Dios está toda verdad.

Confianza, Confianza en que Soy el mejor Padre que los cuida.

Confianza, en que Nadie más que Yo, sabe atender mejor sus necesidades.

Confianza, Confianza en que Yo los escucho cuando oran.

Confianza, en que lo que les pido, se los pido por Amor.

Confianza en que permanezco cerca de ustedes, porque

Aunque sus madres los abandonen Yo no los abandonaré.

Ahora cambien madres, por padres, por esposos, esposas, hijos,

Novio, novia, familia, amigos, empleo, incluso aunque el mundo los abandone,

Yo no los abandonaré.

Confianza en que en verdad los amo.

Porque mi Corazón es un exceso de amor,

Y al que pide, le entrega sin reserva.

 

Rieguen la Semilla de la fe,

Que es pequeña y a medida que la rieguen crecerá.

Pídanme que la riegue con mis Gracias,

Pues ustedes solos poco pueden,

Pero si me piden a Mí, qué grande crecerá.

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Espíritu Santo ilumina mi Corazón,

Ilumina mi mente, potencias, sentidos.

Ilumina lo más profundo de mi ser y llévame a Dios.

Espíritu Santo, une tu ser con el mío,

Une mis latidos a los tuyos,

Para que no piense ni haga cosa sin Ti.

Espíritu Santo, muéstrame lo más profundo de mi ser

Para reconocer mis faltas,

Pedir perdón y con esto, agradar a Dios.

No me quites tu Gracia,

Inunda mi Corazón con la Gracia de Dios,

Para poder amarle y sentirle,

Para poder ser Criatura Nueva.

Hazme nacer del agua de nuevo. Amén

 

Dice Jesús:

Soy Dios que se complace en lo sencillo,

Me complazco desde la criatura más pequeña, como la más grande creada.

Me complazco desde la hormiga, hasta el elefante.

Me complazco en este pequeño dibujo.

Así mismo me complazco en ustedes,

En el que es trabajador,

En el que es sabio,

En el que es pequeño,

Y en el que es grande.

Sean ustedes mismos en cuanto a lo que Yo les permita.

No busquen ser otros sino ustedes,

Antes bien busquen perfeccionarse a Mi Saber y Entender, porque,

Qué sacan con ser quienes ustedes quieren

Si es para peligro suyo y de su alma.

Qué sacan con ser alguien más si esto los hace infelices.

Qué sacan con ser grandes si su felicidad está en ser pequeños.

Qué sacan con querer mucho si su felicidad está en lo poco.

Qué sacan con querer ser héroes si nacieron para ser simples personas.

Qué sacan con desear ser líderes si nacieron para ser pueblo.

Recuerden que la avaricia se presenta en distintas formas,

No sólo es avaro el que desea tener mucho dinero,

Sino el que sueña con cosas que no le corresponden.

El que tiene lo suficiente y quiere abarcar aún más.

Esto sólo trae infelicidad.

¿O acaso no es avaro el que tiene una esposa que lo ama

Y aun así desea con el corazón a otras mujeres?

¿O acaso no es avaro quien tiene un cargo mediano con el que suple sus necesidades

Y aun así desea ser líder y jefe?

¿Si no es por la necesidad de servir, qué mueve a éste hombre?

El deseo de ser alguien más lo intranquilizará y le robará su paz,

Ay de que no lo logre,

Ay de que lo logre pero sea un mal líder,

Ay de que lo logre pero a esta alegría le viene infelicidad,

Infelicidad de la falta de tiempo,

Infelicidad por no tener las cualidades suficientes,

Infelicidad por echarse un peso que no le correspondía.

Y recuerden que el hombre también influencia su entorno.

¿Qué será de su familia?

¿Qué será de los que guía en su trabajo?

¿Qué será de él mismo?

¿Qué será si se da cuenta que su sueño no era lo que él esperaba?

¿Qué será si se le derrumba el mundo que construyó sobre su fantasía?

Este es sólo un pequeño ejemplo,

Pero ¿por qué lo digo?

Para decirles que me dejen a Mí el destino de sus vidas.

Yo sé para qué los he creado,

Por más que alguien cierre su corazón a Mí

Yo lo leo como si fuera un libro abierto a la luz de Mi Sabiduría.

No sería más fácil si aquel hombre que les digo

Me hubiera dicho:

“Señor, yo soy pobre, no me siento feliz con mi trabajo,

Sueño tener un trabajo mejor, me visiono siendo un líder,

No sé si tenga las cualidades suficientes, pero creo que las tengo.

Señor, si viene de Ti la idea de que luche por ser el líder de mi empresa

O que monte una empresa en la cual yo sea el líder,

Ayúdame a luchar por ello. Si no,

Ayúdame a renunciar a este sueño.”

A esto Yo le hubiera dicho:

“Hijo mío, sé que no te sientes conforme con lo que ganas,

Para ti y para tu familia.

Sé que ambicionas tener un mejor trabajo,

Pero créeme, esta idea no la he puesto Yo en tu corazón.

Te basta con lo que ganas, es suficiente para tu sustento.

Mira, antes pídeme que te siembre la felicidad

Poniendo una idea que sea agradable a ti y a Mí,

A los dos.”

Ahora, de quién pudo venir la idea de aquel hombre si no provino de Mí,

Del Engañador, de nadie más provino,

Del Orgullo de querer ser y demostrarse mejor,

De la Envidia que te dice: éste o aquel tienen más que tú,

De la Falta de Agradecimiento que te hace parecer que lo que tienes es poco.

No lo digo para señalar, ni para juzgar,

Aunque Soy Juez Justo,

Lo digo para abrir sus ojos y que ustedes digan: “Es verdad”,

“Es verdad que me he dejado poseer por sentimientos injustos”,

Injustos para con quién,

Para Conmigo, que como buen Padre, intento darles lo mejor.

Pero como viven alejados,

Como en vez de pagarme mis bienes con amor y obrando el bien,

Me pagan con sus pecados,

Cómo me piden que les dé aún más de lo que como Padre bueno ya les doy.

Ya les di mi herencia ¿Qué más me piden?

Ya les di mi herencia y van y se la gastan fornicando con el Enemigo.

¿O acaso no es fornicar: mentir, robar, calumniar, chismear,

Gastarse los bienes en trago, droga, sexo, en vanidades que nada de bueno traen a sus almas,

El ocio y los pasatiempos insanos, odiar hasta que se les envenena el cuerpo,

Odiar hasta que no hacen mal y pagan con la misma moneda,

En no fijarse en los que sufren, en hacerse el bien sólo a ustedes?

¿Es esto justo?

No lo es.

Vuelvo y les digo, no los acuso,

Pero si no les digo, cómo esperan cambiar.

Hice del hombre una criatura de luz,

Pero en la oscuridad no vale nada,

Sólo vale para Mí, que los amo infinitamente,

Que mi amor es como el de aquellas personas que, ante todo,

Les pongo en sus vidas para que en cualquier situación,

Estén donde estén los amen.

Ese amor es reflejo de mi amor

Y mi amor es aún mejor, más grande, incomparable.

Para aquellos que se encuentran a oscuras:

En verdad no valen nada,

Cuánto valdrían si estuvieran en Mi Luz.

Si hicieran lo que les pido,

Cuánto sus almas resplandecerían como el oro más puro.

Ah!, Si sólo su alma ansiara esto,

Si sus corazones lo desearan con intensión ardiente,

Me pedirían hacer de ustedes Criaturas nuevas

Y Yo que soy médico de las almas,

Los restauraría hasta dejarlos nuevos.

Porque en verdad os digo, quién no nace del Agua y del Espíritu

No es digno de entrar en la vida Eterna.

 

Dirán que soy duro, pero:

¿Qué esperan que les diga

Si se resisten a todos mis llamamientos de amor?

Si se resisten a todas las bondades que tengo para con ustedes.

Si en vez de obrar el bien que amo, obran todo lo contrario.

Si a través de personas les pido que obren bien y no lo hacen,

A través de mis palabras, de mi Evangelio, de alguno u otro consejo.

Está bien que me digan: “Señor, no te conocía”,

“Señor, no sabía”,

“Señor, perdóname”,

“Señor perdóname por no escucharte antes”.

Está bien hijo, te comprendo y te perdono.

Pero ve haz el bien, intenta no pecar.

Sé que es imposible que ustedes dejen de pecar de un momento a otro,

Por eso digo intenten,

Intenten con todas sus fuerzas

Y si no tienen fuerzas,

Pídanmelas,

Pídanme las fuerzas,

Aunque sería mejor si siempre me las pidieran,

Puesto que no se comparan en nada sus fuerzas humanas con mis Gracias Divinas.

Pero si les digo intenten, no sean como Judas,

Que de boca y labios decía que quería cambiar,

Pero de corazón no lo quiso.

Si no se sienten capaces digan:

“Señor, quiero amarte más,

Yo solo no puedo, Ayúdame”.

Y Yo correré a socorrerlos.

 

Dice María:

Escribe hijo mío,

No tengas miedo de las palabras,

Porque en verdad son palabras de Dios.

Cuántos tienen miedo,

Cuántos no se encuentran, en este momento, desprovistos de la Gracia de Dios.

Mi Hijo acusa, sí, pero acusa y al mismo tiempo dice con bondad.

Puede que sus palabras sean duras, pero al mismo tiempo que señala,

Les da Gracias para que puedan entender y comprender.

No busques alterar mis palabras por miedo a que seas señalado.

A quien tiene que rendir el hombre obediencia es primero a Dios, luego al Hombre,

Sé que tienes miedo y dudas,

Pero las dudas no ayudan a construir ciudades, murallas, fortalezas.

 

Mi Hijo no busca ofenderlos,

Es más, conoce su condición y sabe que son pecadores.

Y yo les pregunto: ¿El por quién vino?

¿No vino acaso por los pecadores, por los enfermos?

Los sanos no necesitan un médico, los enfermos sí.

¿Acaso mi Hijo no murió en la Cruz por ustedes?

Y yo les pregunto: ¿Será que no los ama?

Si ustedes hubieran visto los sufrimientos de mi Jesús,

Seguro su corazón habría quedado desgarrado y destrozado como este corazón de Madre.

Seguro se hubieran vuelto a Dios al ver todo el dolor que padeció mi Jesús.

Les pregunto de nuevo: ¿Será que no los ama?

En el Monte de los Olivos, el vio todos sus pecados

Y aun así los perdonó.

clip_image002¿Será que no los ama?

 

 

 

 

 

 

Mamita María:

Por su Cruz y por sus Sufrimientos,

Por el Dolor que Él padeció por nosotros.

Regálanos la Gracia de la Conversión y el Arrepentimiento.

Por los Dolores que padeciste Madre,

Al ver a tu hijo muriendo en la Cruz,

Regálanos la Gracia de la Conversión y el Arrepentimiento.

Por Su Corona de Espinas y Llagas,

Por Su Sangre Derramada,

Por lo cara que le costó Nuestra Salvación,

Regálanos la Gracia de la Conversión y el Arrepentimiento. Amén

 

Dice Jesús:

No les dije que Yo mismo siembro y riego la Semilla.

Así mismo Yo guío y llevo de mi mano a quien me abre su corazón.

 

El Señor me regala Su Palabra como confirmación:

1 Tm. 3, 14

14         Grande es, sin duda, el misterio de nuestra religión:

 

Cristo se manifestó corporalmente,

Su causa triunfó gracias al Espíritu,

Se apareció a los ángeles,

Fue proclamado a los paganos,

Fue creído en el mundo

Y exaltado en la gloria.

 

Nota mía: Para mi tranquilidad, el Señor varias veces me manifestó que lo que escribo, verdaderamente es su obra. Aunque a mis adentros también diga que estoy tranquilo, es cierto que dudo. Mamita María también me lo dijo y es porque ayer le manifesté mi intranquilidad. En esta cita, me dio el parecer de que los ángeles la cantaran como en los cantos del Apocalipsis, que no es de extrañar porque muchas alabanzas elevan los ángeles a Nuestro Dios. El Señor me regala otra Palabra:

 

Gal. 1, 11-12

11          Les hago saber, hermanos, que la Buena Notica que les anuncié no es de origen humano; 12 Yo no la recibí ni aprendí de un hombre, sino que me la reveló Jesucristo.

 

 

 

 

Hora de la Misericordia 3:00 PM

 

Dice Jesús:

No te canses de escribir hijo, que las almas no se cansan de pecar.

Mira la cita que te encomendé y ponla en el papel.

 

Qo o Ecl 1,8-11

8          Tolas las cosas cansan y nadie es capaz de explicarlo. ¿No se sacian los ojos de ver ni los oídos de oír? 9 Lo que pasó, eso pasará; lo que se hizo, eso se hará: no hay nada nuevo bajo el sol. 10 Si de algo se dice: Mira, eso es nuevo, eso ya sucedió en otros tiempos mucho antes de nosotros. 11 Nadie se acuerda de los antiguos, lo mismo pasará con los que vengan: no se acordarán de ellos sus sucesores.

 

Cubre mi espíritu Señor con tu Sangre Preciosa,

Sella mi Cuerpo y Mi alma y no dejes que el Enemigo Malo me confunda.

Dame tu Espíritu Santo Señor,

Que sea tu Espíritu en mi espíritu, Tú conmigo. Amén

 

Dice Jesús:

Vanidad de vanidades, todo es vanidad.

La gente corre tras sueños y novedades, ¿Nunca aprenderán?

Todo lo de este mundo es efímero,

La polilla lo corroe,

El ladrón lo roba,

Tarde o temprano el gozo pasa.

¿Por qué hijos, se esfuerzan tanto en vivir una vida tan presurosa,

Llena de afanes y cansancios,

Si todo eso pasa?

No les dije: Buscad las cosas del cielo

Que ni el ladrón las roba ni la polilla lo corroe.

Atesoren bienes en el cielo que son Eternos.

¿De qué les sirve ganar el mundo si pierden la vida Eterna?

¿Qué es un instante en comparación con una Eternidad?

En vez de estar con tanto afán de ir a guardar su dinero en un Banco,

Vengan a este Tesorero de Amor que les paga al 100 por 1 todas sus obras.

Vengan a este Contratista que les paga con la mejor moneda, que es la de la salvación.

No importa que lleguen tarde, el todo es que lleguen

Y estén dispuestos a trabajar su jornada para recibir su sueldo.

¿Cómo trabajan para Mí?,

Con actos de Amor puro, de Amor encendido.

Oren hijos, oren,

Oren por el perdón,

Oren por la Salvación de las almas que tanto necesitan de su oración.

Ejerciten actos de Amor, perdonen, perdonen de todo corazón

Que al que perdona Yo lo perdono y no sólo lo bendigo,

Sino que también bendigo a quien éste perdona.

Sean Caritativos con sus hermanos, no nieguen la ayuda que necesiten.

Acuérdense que quien brinde una mano a quien esté necesitado

Me la estará brindando a Mí en persona y Yo le retribuiré.

No sean Pecado, sean Santos,

La Santidad trae Santidad,

El Pecado trae Pecado.

Hagan actos de Amor para Conmigo, que Yo bien les sabré agradecer.

Recuerden que Yo Soy el Doliente,

Aquel que se encuentra clavado en la Cruz por sus pecados,

Aquel que no descansará hasta que esta humanidad pecadora deje de pecar,

Aquel que con sus lamentos intercede ante el Padre para que los perdone,

Para que cubra su desnudez,

Para que les quite la ceguera que no les permite ver la Luz,

Para que los sane y los limpie de las manchas que les ha dejado el pecado.

Recuerden que Yo Soy el Doliente

Que se encuentra mendigando su amor,

Porque cuantas almas no espero y cuántas pocas llegan a Mí.

Cuánto quisiera que me dediquen más tiempo y cuán poco tiempo que me dedican.

Yo que di mi vida en saldo de sus pecados

Y ustedes se olvidan de Mí.

Vengan y sean consuelo de este pobre sufriente

Que ansía el amor que le puedan dar.

Los amo. Su Jesús.clip_image003

 

Señor, en verdad no sé amarte,

Enséñame a amarte.

Regálame el amor que necesito para amarte,

Enamórame de Ti.

Hazme sentir aquel amor encendido

Por el cual te entregaste en la Cruz por mí.

Mira que soy hombre pecador

Y mi pecado me aparta de Ti.

Apiádate de mí Señor y dame Tu Luz.

Apiádate de mí Señor y dame Tu Salvación.

Apiádate de mí, Señor como lo hiciste de aquel ladrón,

Que junto a Ti murió, cuando estabas en la Cruz. Amén

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