En este día:
79. Para sanar el pecado hay que limpiar, ungir y vendar la herida
80. Ay de aquellos administradores, que roban dinero de su administración
81. Muchos de Ustedes tienen una Gran Misión que cumplir
82. Muchos de los que están en la miseria, muchos de los que están hundidos en el pecado, Tienen una Gran Misión sobre la tierra.
79. Para sanar el pecado hay que limpiar, ungir y vendar la herida
Dice Jesús:
Hijo mío,
No te duermas en tus quehaceres
Porque tu misión sigue y de ello tienes que darme respuesta.
Hoy les quiero hacer una similitud.
La similitud entre las heridas y el pecado.
Una herida es algo ajeno a la carne,
Por lo tanto el cuerpo reacciona,
Ya sea para curar, ya sea para combatir la enfermedad,
Ya sea para alertar, como cuando se presenta fiebre.
Pero hijos míos,
El cuerpo alerta lo que es del cuerpo,
El espíritu alerta lo que es del espíritu.
Y si su espíritu se encuentra casi muerto,
¿Cómo esperan que él les avise que se encuentran enfermos?
Si dan comida a sus cuerpos para que se mantengan fuertes,
¿Por qué no hacen lo mismo con el espíritu?
Miren que un espíritu bien alimentado
Tiene una conciencia fuerte y alerta.
La conciencia les dice lo que está bien o está mal,
Pero si su espíritu está casi muerto,
La conciencia, que de él proviene, también lo estará.
Ahora, terminando el símil,
Les quiero decir,
Que para curar las heridas del pecado,
También deben hacerlo conforme curan las heridas del cuerpo.
Si a una herida la tienen que limpiar o desinfectar,
Luego si tienen una medicina, la aplican
Y por último vendan la herida para que no quede expuesta,
Así mismo tienen que hacer con las heridas espirituales.
Primero tienen que limpiar la herida confesando sus pecados,
Luego tienen que ungirla con la oración y los sacramentos,
La Eucaristía principalmente,
Y por último, la vendan con actos de reparación.
La Coronilla de la Divina Misericordia
Es una de las mejores maneras de reparar por sus pecados.
La Caridad, también borra multitud de pecados.
Y si no entienden esto, les digo que reparando por sus pecados,
Logran reparar por el daño o el perjuicio que han hecho.
La oración mantiene fuerte el espíritu, y mejora sus defensas espirituales.
La Eucaristía y comulgar, los que no pueden física, espiritualmente,
Es tenerme a Mí ayudándoles con sus debilidades.
Esta es la mejor forma de combatir sus pecados,
Las heridas que les han dejado,
Porque entre más grande la herida, mayor es la tentación.
Y recuerden, que la lucha más fuerte es la primera,
Porque el pecado que está en ustedes, se defenderá,
Por esto, no se desanimen,
Sigan limpiando la herida,
Sigan ungiendo con oración y Eucaristía
Y sigan vendando la herida,
Que poco a poco, irán consiguiendo su libertad.
80. Ay de aquellos administradores, que roban dinero de su administración
Dice Jesús:
Hijos míos,
Los amo y los llamo a la conversión.
Miren que ustedes se creen santos y santos pocos son.
Así que recapaciten y vuelvan,
Porque tienen una deuda grande con el Cielo.
Ay de a aquellos hijos míos
Que en su administración se adueñan de lo que no les pertenece.
Ay de aquellos gobernantes que al ver que el dinero es mucho,
Piensan que sacar un poco no hará la diferencia.
Les digo: ¡Están robando a Mi Pueblo!;
Están robando a las personas a las que sirven.
Ay de ustedes hijos míos,
Que señalan aquellos que roban con puñal en mano,
Y piensan que lo que ustedes hacen es mejor
Porque están robando sin puñal.
Muchas veces ellos tienen justificación,
Porque han nacido en una vida difícil,
Porque están sometidos a entornos desfavorables,
Violencia y dolor ha rodeado sus vidas,
Pero ustedes, ¿Qué justificación tienen?
¿Usan de justificación que ustedes se lo merecen?
No hijos míos, no lo merecen,
Ustedes son apenas uno o dos, y Mi Pueblo, ¿cuántos son?
Toman dinero prestado, que no les pertenece,
Para necesidades que no son urgentes y menos que santas.
Ay de ustedes porque roban, pero no tienen justificación,
¿Acaso no saben que uno de mis mandamientos es No Robar?
Por eso el que roba está cometiendo pecado mortal.
Hijos míos, limpien sus manos,
Limpien sus manos con la confesión y con actos de reparación,
Porque grandes deudas tienen con el Cielo.
Al que mucho se le da, mucho se le exige,
Y a ustedes hijos míos, mucho se les ha dado.
81. Muchos de Ustedes tienen una Gran Misión que cumplir
Dice Jesús:
Hijos míos,
No teman porque soy Su Dios y los amo,
Pero los amo y los quiero limpios.
Muchos de ustedes tienen una Gran Misión que cumplir sobre la tierra.
Gran Misión que sólo les será revelada
Cuando su alma alcance cierto Estado de Gracia.
Muchos de ustedes piensan que son algo que no son.
El yo que ven ustedes, no es el verdadero yo que ustedes son.
Como la historia del águila que nació entre gallinas,
Que no volará más alto a menos que ella se dé cuenta de quién es.
A menos de que hayan circunstancias que la obliguen a volar.
A menos que haya un recuerdo que le indique quién verdaderamente es.
El recuerdo está en sus genes.
Pero en su caso, el recuerdo se encuentra dentro del espíritu.
El espíritu que conoció al Padre antes de venir a ustedes.
El espíritu que conoció su misión antes de encarnarse.
El espíritu que les revelará verdades Divinas, que sólo él puede conocer.
Pero como su espíritu está muerto.
Como no alimentan al espíritu al igual que hacen con la carne,
Entonces el águila sigue creyéndose gallina.
Y se verá como gallina hasta que una de estas cosas suceda.
La verdadera felicidad de la vida
Se encuentra en cumplir la misión que Dios les ha encomendado.
Pero el pecado ata,
El pecado encadena el Cuerpo, el Alma y el Espíritu.
Y así como un ciego no puede ver,
Al que le tapan los ojos tampoco puede ver.
Y no hay mayor ceguera que la que viene a través del pecado.
La decisión es de ustedes,
Háganse merecedores de su misión,
Abran sus ojos y díganle al Padre que está en el Cielo:
“Yo quiero, ayúdame”,
“Yo sólo no puedo”.
Y les aseguro que sus palabras serán escuchadas.
82. Muchos de los que están en la miseria, muchos de los que están hundidos en el pecado, Tienen una Gran Misión sobre la tierra.
Dice Jesús:
Hijos míos,
Cada cual viene con una luz y bendición al mundo.
Algunos destellan más luz que otros
Y por eso son presa codiciada de Satanás.
Muchas veces, por sus padres, por quienes los rodean,
Al estar ellos alejados de Mí,
Me cierran la puerta para que Yo pueda protegerlos.
Así, poco a poco,
El alma se va alejando de Mí
Y va siendo presa fácil para Satanás,
Quien la hunde en el pecado
Y la lleva al borde de la muerte o al colapso.
Muchas veces aflige sus almas hasta que ustedes odien su existencia,
Muchas veces les dice que donde ustedes están no van a poder salir,
Muchas veces, no bastándole ya haberlos hundido,
Busca maneras más horribles para poderlos hundir más y más.
Ay mis almas predilectas,
Si sólo me buscaran a Mí.
Muchas veces tengo que esperar toda una vida
A que clamen Mi Ayuda para poder ayudarlos,
Pero muchas veces no lo hacen.
Hijos míos, ahora que pueden,
Clamen Mi Ayuda,
Clamen Mi Ayuda constantemente para que Yo pueda ayudarlos.
Grandes cadenas se han echado encima,
Por otros, por ustedes mismos,
Pero Yo puedo ayudarlos.
No esperen que sea demasiado tarde,
No esperen que toquen fondo en el pecado,
Porque ya estando en el fondo, es más difícil salir.
Hijos míos, permítanme que Yo los restaure,
Permítanme que les devuelva la gloria que han perdido.
Yo con gusto los guiaré
Y los prepararé como hice con Mis Apóstoles para su misión.
Recuerden que se verán muchas prostitutas y cobradores,
Que serán más santos que el resto del pueblo.
Pero vuelvan a Mí, vuelvan a Mí cuanto antes,
Para que Yo los pueda ayudar.
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