miércoles, 16 de octubre de 2013

Mensaje 08/10/2013

Señor, te encomiendo mis palabras,

Que sean tuyas y sólo tuyas Señor,

No permitas que el enemigo malo me confunda

Ni que siembre la mentira en mi corazón.

Te pido luz, te pido tu Espíritu Santo,

Si me tienes para esta tarea Señor,

Que seas Tú quien me guíe y disponga mis palabras. Amén.

 

Dice Jesús:

Hijo mío, un dolor atraviesa mi pecho,

El dolor de una humanidad agobiada y doliente,

Alejada de mí,

Alejada por su pecado.

Cuánto quiero hijos bendecirlos,

Cuánto quiero,

Pero han puesto una gran barrera que los separa de mí.

Si digo: hijos, dejen de pecar,

Ustedes dicen: Señor, queremos pecar,

Pero al mismo tiempo me dicen: ¡Dios, Dios, ayúdanos!

Que no os he dicho hijos tercos que no todo el que diga Señor, Señor entrará en el Reino de los Cielos,

Así mismo no todo el que diga Señor, Señor ayúdanos, será ayudado.

Más cuando lo piden por necesidad, angustia, o porque ustedes mismos se lo han echado encima,

Más cuando no me lo piden con amor, sino como con soberbia,

Diciéndose a sí mismos: Dios es Dios y me debe ayudar.

¡Oh hijos míos!, cuánto os daría si me pidieses con amor,

Si me pidieses con humildad y sabiduría,

Deseando en todo mi Divina Voluntad, como os lo digo en Mi Palabra:

No reciben porque no saben pedir

Y si piden no es conforme a Mi Voluntad.

 

Cuánto quiero bendecirlos hijos míos,

Pero no puedo porque sus acciones ameritan lo contrario.

Quieren ser felices siendo fuente de pecado,

Quieren ser benditos y seguir haciendo los mismos actos que les he dicho que no comentan.

Se echan ustedes mismos la soga al cuello,

Se atan por sus maldades y errores.

No les he dicho también que Satanás está siempre acusándolos,

Está pendiente de quien peca para llevarle dolor y sufrimiento como pago por servirle.

Y a quien no le cobra ahora le cobrará después sus faltas.

Soy Dios de Amor, de también soy Dios Justo,

Quién da según merece cada alma.

Quien no se acoge a Mí, pierde,

Quien no se acoge a Mi Misericordia, desparrama.

Pues a quien se acoge a Mí, Yo le digo:

He aquí que adquiero tu deuda,

Sólo Yo decidiré que permitiré en tu vida como Cruz,

Para tu bien y Mi Gloria.

Mientras que quien está lejos de Mí,

Por ser dios de sí mismo,

Él dice: Yo seré capaz de pagar mis deudas.

Y Satanás le lleva cuenta de todo el pecado de su vida,

Para en ésta vida o la otra, pasarle cuenta.

Ya yo pagué por vuestros pecados en la Cruz,

Pero quien no se une en la humildad de reconocerme como Dios a Mí,

Que soy su Señor y Creador,

Que los he Creado por Amor,

Por un estallido del más Puro e Inmenso Amor,

No recibe el perdón de sus culpas a través de Mi Sacrificio en la Cruz.

Y, como dice Mi Palabra:

Cuán cara es la Salvación del Hombre,

Sólo Yo, Cordero sin Mancha,

Pude y puedo seguir pagando esa moneda tan cara.

 

Oración Inscrita en la Medalla de San Benito:

La Cruz Santa sea mi luz,

Que el demonio no sea mi guía,

Apártate de mí Satanás,

No me persuadirás de cosas vanas,

Lo que me propones es malo,

Bébete tu propio veneno.

 

Señor, abre nuestras conciencias,

Para reconocer nuestro pecado,

No permitas que sigamos pecando,

Por piedad, no permitas que nos apartemos de Ti.

Eres nuestro Dios y Señor y a Ti queremos servirte,

A Ti queremos amarte hoy y siempre en la Eternidad. Amén.

 

Dice Jesús:

Quiero hijo regalar a las almas,

El regalo de Mi Misericordia.

No te extrañe que use todos los medios y recursos

Para atraer a muchos hacia Mí.

Esta Gracia la conseguí de Mi Padre

Cuando fui elevado en la Cruz,

Pues bien dice Mi Palabra:

Cuando sea levantado, atraeré a todos hacia Mí. (Jn. 12, 32)

 

Regalo de Mi Misericordia son Mis Palabras,

Las que dirijo hacia ustedes,

Pues a las palabras del salmo:

El que creó el oído, ¿no ha de oír?

El que creó el ojo, ¿no ha de ver?, (Sal. 94, 9)

Añado, el que creó la boca, ¿no ha de hablar?

Así mismo digo, si las personas callaran,

Hasta mis piedras hablarán (Lc. 19, 40)

Y ¿quiénes son las piedras?

Recuerden que Yo Soy la piedra angular.

 

Para ratificar sus palabras, el Señor me regala esta cita Bíblica:

Hch. 4, 10-12

10 Conste a todos ustedes y a todo el pueblo de Israel que éste hombre ha sido sanado en nombre de Jesucristo el Nazareno, a quien ustedes crucificaron y Dios resucitó de la muerte.

Gracias a Él, éste hombre está sano en presencia de ustedes. 11 Él es la piedra desechada por ustedes, los arquitectos, que se ha convertido en piedra angular. En ningún otro se encuentra la salvación; ya que no se ha dado a los hombres sobre la tierra otro Nombre por el cual podamos ser salvados.

 

Señor y Dios mío,

Tú que posees toda verdad,

Has a mi corazón discernir lo que es verdad y lo que es mentira.

Si duda mi corazón de Ti,

Señor, ratifica tus palabras.

Si Tú ratificas tus palabras Señor,

No hay duda que permanezca en mi corazón,

Ni mentira o engaño que no se puedan descubrir.

Padre, Tú que estás en los cielos,

Abre mi corazón para recibirte.

No mires mi indignidad,

Sino mi deseo de conocerte, tenerte y amarte. Amén.

 

Dice Jesús:

Hijo mío,

El pecado rompe el vínculo con Dios,

Por eso muchas veces no me pueden ver, ni sentir, ni amar como debería ser.

Bien dice Mi Palabra:

Crea en mí, oh Dios, un corazón puro,

Renueva mi interior con un espíritu firme;

No me arrojes lejos de tu presencia

Ni me quites tu Santo Espíritu.

            Devuélveme la alegría de tu salvación,

Afiánzame con tu Espíritu Generoso. (Sal. 51, 12-14 Miserere)

Y también dice:

            La Sabiduría no entra en un alma que hace el mal

Ni vive en un cuerpo entregado al pecado.

            El Santo Espíritu que nos instruye huye del engaño,

Se aparta de los razonamientos sin sentido

Y se aleja cuando está presente la injusticia. (Sab. 1,4-5)

 

Ahora, a “Crea en mí, oh Dios, un corazón puro”, añado:

            Bienaventurados los puros de corazón,

Porque ellos verán a Dios (Mt. 5, 8 Bienaventuranzas)

Y, verdaderamente bienaventurados aquellos que están en Gracia de Dios,

Porque pueden estar en constante trato con el Padre, Con el Hijo y con el Espíritu,

Que se regocija haciéndoles saber a las almas que son objeto de Su Amor.

 

Cuando el alma rompe el vínculo con el Espíritu Santo,

Que es Dios mismo,

Deja de sentir la presencia de Dios, que es la Santísima Trinidad.

Por esto, el pecado no sólo rompe el vínculo con Dios Espíritu,

Sino también con Dios Hijo y Dios Padre.

Recuerden que:        

Nadie puede decir “Jesús es el Señor” si no es movido por el Espíritu Santo (1 Co. 12, 3)

Y que el Espíritu

 Permite llamar a Dios Abba, Padre. (Rm. 8, 15)

Aunque si el alma ha perdido este vínculo,

Aún puede renovarlo a través de la Confesión,

Del arrepentimiento sincero,

De un cambio de vida,

De la Oración,

De la Caridad, la Caridad borra multitud de pecados,

De la Eucaristía.

En fin, hay muchas formas de renovar este lazo que los une Conmigo porque:

            ¿Acaso quiero Yo la muerte del malvado y no que se convierta de su conducta y viva? (Ez. 18, 23)

            ¿Y Yo no voy a apiadarme de Nínive, la gran ciudad, que habitan más de ciento veinte mil hombres que no saben distinguir el bien del mal, y donde además hay muchísimo ganado? (Jon. 4, 10)  

Pídanme que les renueve el corazón con la pureza,

Demuéstrenme que en verdad lo quieren

Y Yo obraré aquello que para ustedes no es posible

Porque soy Dios de la Bondad y la Misericordia

Que auxilio al herido y levanto al caído,

Que los llevo a la casa de Mi Padre para que allí tengan vida y vida en abundancia,

Que los miro con inmenso amor,

Amor que deseo comunicarles porque

            En verdad no estoy lejos de ninguno de vosotros (Hch. 17, 27)

 

Entonces llamarás al Señor,

Y te responderá;

Pedirás auxilio, y te dirá: Aquí estoy. (Is. 58, 9)

 

Dice María:

Hola hijito mío,

Te saludo como madre tuya que soy.

Siempre permanezco al lado de Jesús, nunca me alejo.

Intercedo por todos y cada uno de ustedes y los llevo siempre en mi pecho.

No desperdicien las Gracias que mi Jesús les da,

No las echen al saco roto,

No las dejen en el olvido.

Si supieran que tesoro tan valioso son

Correrían a guardarlas en un lugar donde no se pierdan,

Allí dentro de su corazón.

Sé que muchas veces tienen dudas,

Sé que mucho ansían sus corazones,

Pero les aseguro que no hay personas más felices

Que las que sirven al Dios Uno y Trino.

Piensen hijitos,

Todo Él lo hace por amor,

Si les pide algo es por amor,

Si les exige algo es por su propio bien.

No hay bien que Dios busque que no sea para el bien de ustedes.

El mundo les ofrece muchas cosas,

Pero ninguna les traerá una alegría plena.

Hay un espacio en nuestros corazones que sólo puede llenar Dios y a Él pertenece.

Si intentan llenarlo con otras cosas

Tarde o temprano se darán cuenta que aquel vacío sigue.

El amor de Dios es incomparable, no lo cambien por el de las criaturas,

El amor de Dios es el mayor consuelo, no lo cambien por los consuelos del mundo,

Ni los vicios, ni el ocio, ni los placeres pueden llenar sus vacíos,

Antes los atarán con cadenas.

Bien dice el Señor: Amar a Dios sobre todas las cosas.

Y esto tiene su razón de ser.

Bien dice el Señor: Maldito el hombre que confía en el hombre,

Porque Él es el único que no defrauda.

No hagan de otros su dios,

No hagan de las cosas su dios,

No hagan de ustedes mismos su dios,

Este puesto es de Dios y sólo a Dios pertenece.

Si dudan de mis palabras o las de mi hijo, incluso de Dios mismo,

Pídanle a Él la luz y Él no se las negará.

La verdad es de Dios y sólo a Dios pertenece.

Recuerden las Palabras de mi Hijo ante Pilato:

            Quien está de parte de la verdad escucha Mi voz (Jn. 19, 37)

Sean como niños pequeños, que todo lo preguntan a sus padres,

Pregúntenle al Padre que está en el cielo,

Pregúntenle a Aquel que con amor los ha creado,

Que conoce lo que cada uno tiene en su corazón

Y sabe con qué propósito los ha creado.

Pregúntenle a Aquel que sabrá responderles con amor.

 

Mamita María, cuida mis pasos,

No permitas que me aparte de Dios, llévame siempre a Él.

Pídele a tu Hijo la gracia del Amor,

Para que lo conozca, lo sirva y lo ame cada vez más.

Ayúdame a sentirme amado por Dios,

Ayúdame a sentirme deseoso de Dios,

Ayúdame a sentir su Divina Presencia

Y ayúdame a encenderme en deseos de oración. Amén.

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