En este día:
83. Bienaventurados los que escuchen a Mis Dos Profetas
84. Ay de los que dicen: Dios es sólo amor, seguro no hará nada
83. Bienaventurados los que escuchen a Mis Dos Profetas
Dice Jesús:
Bienaventurados los que escuchen a Mis Dos Profetas,
Porque ellos serán guía y consuelo para Mi Iglesia.
Bienaventurados quienes escuchen a Mis Dos Profetas,
Porque será Mi Palabra y Yo, hablando a través de ellos.
Bienaventurados los que escuchen a Mis Dos Profetas
Porque quien los escuche me estará escuchando a Mí.
Bienaventurados los que los acogen,
Porque serán Escudo y Espada que irán delante de ustedes.
Porque serán Escudo y Espada que los defenderá del Enemigo.
Porque serán Escudo y Espada que protegerá a Mi Iglesia.
Bienaventurados los que escuchen a Mis Dos Profetas,
Porque en ellos encontrarán las Promesas que hice a Mi Pueblo.
Porque no los dejo desamparados,
Porque Yo estaré con ustedes a través de ellos,
Porque ellos los guiarán y atraerán con sus voces de nuevo a Mi Redil.
Bienaventurados los que escuchen a Mis Dos Profetas,
Porque en ellos recibirán Mi Bendición.
84. Ay de los que dicen: Dios es sólo amor, seguro no hará nada
Dice Jesús:
Hijos míos,
Ay de los que piensan que Yo soy sólo Amor.
Ay de los que piensan que solo soy Caridad Perfecta,
Misericordia Perfecta,
Pero se olvidan también de que soy Justicia Perfecta.
¿Acaso dejaré que el hombre pervierta de nuevo Mi Creación?
¿Acaso dejaré que el hombre justo se pervierta
A manos de una mayoría que no quiere cambiar?
Es cierto que prometí a Mi Hijo Noé no volver a enviar el diluvio,
Pero por eso hago todo lo posible para que el malvado cambie y se convierta.
Ay de aquellos que dicen: “pequemos, Dios no nos verá”.
Ay de aquellos que dicen: “pequemos, que Dios nos perdonará”.
Ay de aquellos que dicen: “No hay ningún Dios,
Humillemos al caído,
Robemos al que no tiene,
Hagamos de nosotros un templo de prostitución,
Que nuestro cuerpo nadie nos lo dio y nos pertenece,
Subamos a la cima y reinemos en el mundo,
Porque somos dioses de este mundo y de nuestra existencia”.
¡Ay!, ¡Que equivocados se encuentran!
Yo lo veo todos hijos míos y les llevo cuenta de ello,
Esperando hasta el último momento a que el malvado cambie su conducta y se convierta.
Esperando a que se den cuenta de su error y pidan misericordia al Cielo.
¡Pero no hijos!
Siguen y siguen pecando
¿Y piensan que Yo los dejaré?
¿Cuántos y cuántos llamados no les hago?
Mi Corazón es un exceso de Misericordia,
Pero ustedes dicen:
“Gustemos de nuestras pasiones porque Dios nos las dio,
Seguro que Él lo permite porque si no, no nos las hubiera dado”
¡Que equivocados se encuentran!
Les di la libertad,
La libertad de seguirme o no,
La libertad de elegir sus vidas,
De elegir entre el bien y el mal,
¡Pero lo que ustedes hacen es un abuso!
Vine y me maté por ustedes, para calmar la ira del Padre,
Para redimir al hombre de su pecado,
¡Y ustedes toman todas las gracias que les he dado y pecan aún más!
¡Ay hombre, estás acabando con la amistad que te gané con el Padre!
Freno el brazo de Mi Padre cada día diciendo: Espéralos, seguro que se convierten.
¡Y ustedes siguen igual!
Pronto tendré que agachar la cabeza y ver cómo el Padre les retira su amistad.
Ahí si van a ver cuántas deudas tienen con el Cielo.
Clamarán y no les responderé,
Porque los llamé a gritos,
No una, ¡Muchas veces y no me respondieron!
Aprovechen este tiempo de Misericordia,
Que lo alargo, lo alargo y ¡lo sigo alargando para ver si se convierten!
Pero recuerden y tengan bien en claro,
Después de la Misericordia,
Sigue el Tiempo de la Justicia.
Y no dejaré, que los jóvenes sigan haciendo del Templo del Espíritu
Un templo de Prostitución,
No dejaré que las Madres sigan abortando a sus hijos,
¡Matan a sus hijos por unas cuantas horas de pasión!,
No dejaré que sigan sembrando más error.
Hombres son hombres, Mujeres son mujeres,
¿Quién les dijo que iban a ser más felices de otra forma?
¿Cuántos andan muertos por las calles
Buscando dinero para complacer su propio yo,
O su círculo de familia o amistades,
Olvidándose de la propia caridad?
¿Cuántos ya se han olvidado que tienen un Dios que les dio la vida,
Que bajó y dio su vida para redimirlos
Y que a Él le tendrán que dar cuentas de todo lo que hacen con lo que Él les ha dado?
¿Cuántos, cuántos, cuántos?
Son innumerables las cosas que le reclamo a esta generación perversa y pecadora.
Ay de aquellos que aprovechándose de Mi Misericordia,
Pecan más y más y más, pensando que Yo los perdonaré,
A ellos les digo: Antes de que me pidan perdón,
Yo los llamaré a rendirme cuentas.
Arrepiéntanse y conviértanse a Mí,
Que ya poco es el Tiempo de Misericordia,
Pronto empezará el Tiempo de Justicia.
Ay de aquel, que no haya pagado sus deudas con el Cielo.
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