Mensaje 24/12/2014
Sé que tomo de imprevisto tu tiempo hijo mío, sé que has decidido que no continuarás escribiendo mis mensajes por lo pecador que eres, pero dime ¿Quién en este mundo está libre de pecado? Hasta mis siervos más consagrados que pasan muchas horas del día sirviéndome, alabándome, orándome, tienden a faltar contra el amor al prójimo. Piensan ser mejores y se olvidan de sus hermanos pecadores ¿Por quién vine Yo si no por los pecadores? Los Santos, los que son verdaderamente humildes y se hallan congraciados Conmigo, con o sin conocimiento, ya tienen un puesto en el Cielo. ¿Y los demás? Amarme no sólo significa seguirme, sino llevar la cruz del amor por los hermanos, ¿cuántos hermanos? Cientos! Miles! Millones!
No te pido ser Santo, te pido estar dispuesto a oírme y a consolarme por los que no lo hacen ¿Cuántas personas distraídas en sus vidas? Mientras los míos se desviven por ganar su propia salvación y la de sus hermanos ¿Es ésto justo? ¿No han tenido suficiente haciéndome cargar a Mí, que soy toda bondad, sus cargas, culpas y pecados? No sólo hacen ésto sino que esperan que los míos lleven las oraciones, las plegarias, pidan perdón por sus pecados, se humillen, se hieran por amor, madruguen, trasnochen, se entreguen no sólo por ellos, sino por 2, por 3, por 4, por 5, por 10, por 100 ¿Cuántos son mis hijos perezosos en la oración, perezosos en el sacrificio, en la entrega, en amar a Dios? ¿Cuando aman a una mujer o un hombre les pesa? Se desviven, si sufren es casi como si fuera una droga que los llevara a amar más ¿Y a su Dios, qué hay para su Dios? ¿Saben que tienen Dios? ¿Saben que los veo y los escucho?... Bueno, pasando de ésto ¿Saben que tienen muchos hermanos que necesitan de amor y que hay que amar? Amar como madres, que reciben desplantes y siguen amando, que se hacen las ciegas ante los desamores de sus hijos, sus faltas, sus grosería, porque así es la sociedad de ahora: Sociedad perezosa que lo espera todo, son dignos de todo por el hecho de haber nacido, centro del mundo, quieren sólo felicidad pero no se la ganan, no buscan ganársela y me culpan a Mí, que Soy Todo Amor, de sus desgracias. Se desbocan en pasiones múltiples y se creen dueños del gozo sin saber que sus vacíos seguirán siendo vacíos, juventud y generación insaciable que no sabe que sufre de falta de amor, falta de verdadero amor, no lujuria, no sensualidad, no sexualidad, no deseo, el deseo en muchas cosas comienza, explota como un sin fin de buenas sensaciones y cuando se consuma, empieza a reducir, hasta volverse nada o dejar un mayor vacío, haciendo que surjan nuevos deseos. Yo soy el Dios dispuesto a amarlos, a llenar sus vacíos, vacíos que tristemente para ustedes, sólo puedo llenar Yo. Digo tristemente porque para muchos es una pena, una carga amar al que les dio la vida, al que le provee de todas las cosas verdaderamente buenas, por amor a sus almas, que porque no les provee lo que no se han ganado llegan a dejar de amar y hasta odiar. La alegría plena es cosa del cielo, cosa de la tierra es el trabajo y los méritos, incluso algo más sencillo que les puede abrir las puertas: La oración. No hay amigos de Dios, no hay comunicación verdadera con Dios si no hay oración, oración sincera y apuntando a la santidad. Pedir, pedir y pedir cualquiera lo hace, pero eso no forma un vínculo, sólo forma una relación puramente de beneficio: Te quiero porque me beneficias.
Hoy 24, hijos míos, se vuelve a repetir lo mismo que todos los años: El cierre de puertas. El cierre de puertas a su Creador. San José, hijo de David, piensen que de allí eran todos los hijos de David, de Belén, entonces ¿Cuántos familiares no habría tenido allí San José que residieran en Belén en ese día por cuestión del edicto? Familiares que le cerraron la puerta a él y no a cualquier mujer, la mujer que tenía en su vientre al Hijo de Dios, Mesías Prometido, Mesías esperado por Israel, que realmente no fue esperado de corazón porque si hubiera sido así ¿Cuántos habrían escuchado Mi Voz en ese día tocando a las puertas de sus corazones?
Sólo unos pobres pastores alejados del bullicio, pudieron escuchar la voz de los Ángeles del Cielo que les contaban mi venida. Pastores recogidos en el silencio de sus corazones, de la tierra, mientras que el resto de familias se encontraban celebrando banquetes, pensando en el viaje, en muchas cosas distintas que no eran la venida del Salvador. Salvador que iba a salvarlos, a cargar sus culpas, el precio por sus pecados, a darse en sacrificio de amor por personas que lo dejaron solo desde que comenzó su Misión, su Vida. Música, cantos, pavos, papás noeles, árboles de navidad, familia,incluso la familia, tesoro santo, se roba el lugar que Yo merezco en sus corazones. Otra vez me vuelven a dejar solo, otra vez en tantas muchas veces, no sólo ahora, sino desde que se celebra mi nacimiento, he estado solo esperándolos en el silencio, en el lecho abandonado que es mi pobre portal, con mis Eternos Adoradores, María y José y mis almas invitadas, aquellos buenos Pastores, pastores atentos a mi voz. ¿Estarán ustedes atentos a Mi Voz?
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