Mensaje 28/12/2014
Hijo mío, hoy un dolor traspasa mi alma. El dolor de ver como mis profetas y mensajeros son rechazados. Si no creen en mis mensajeros y enviados, al menos no se mofen de ellos o los calumnien. Guarden silencio ante las cosas si dudan que soy Yo. Callen, oren y disciernan, que el Espíritu Santo les iluminará si es Mío o si no. Cuando ustedes desprecian a mis profetas, están despreciando la conversión de muchas almas. Ellos hablan aquí o allá, según la necesidad. Si no se cumplen sus mensajes aún, no significa que no se vayan a cumplir ¿Acaso el Padre quiere la condenación de las almas? Llevar a cabo las cosas más deprisa, haría que muchas almas que no están preparadas se perdieran, por eso es justo esperar la hora. Bien son mis profetas como las flores, cada uno con su propio vestido, con su propio color, con su propia misión.
A mis hijos profetas, mensajeros, ungidos: Ámense, no se desprecien. No creen división donde se necesita unión. Un pueblo dividido no permanece, cae fácil, crea guerras internas que lo debilitan y sólo es necesario un pequeño viento para terminar de derribarlo. Sean Santos, procedan según la voluntad del Santo Espíritu, no se enfrasquen en peleas que son puramente humanas y que sólo satisfacen sus egos. La gloria es para Dios, no para ustedes mis profetas. La obra es de Dios, de Dios en ustedes, por eso, sepan acogerse a lo que les dice el Santo Espíritu para que sean dóciles a su voluntad. ¿Peleas? ¿Orgullos? Las peleas y los orgullos no vienen de Dios.
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