En este día:
113. Aprovechen los momentos libres para orar
114. Aunque mis profetas hablen distinto, todos pertenecen a una misma Iglesia
113. Aprovechen los momentos libres para orar
Dice Jesús:
Muchas veces hijos, tienen momentos libres donde no hayan que hacer o dan rienda suelta a pensamientos que no les ayudan a nada bueno. Les propongo algo, qué tal si en vez de no hacer nada, aburrirse o pensar en cosas que no los construyen, se ponen a orar. Piensen y hagan de sus momentos libres un atesorar para el cielo, un pedir bendiciones para ustedes y los suyos, incluso para todos los que lo necesitan, un crecer espiritual donde hablen Conmigo y, aunque no sean capaces de escucharme, verme o sentirme, porque su alma todavía está demasiado dormida, tengan por seguro que los escucharé y aconsejaré en cada uno de sus corazones. Como la flor se crea dentro del capullo, así mismo les hablaré a sus corazones.
Los amo y los espero, para que en sus tiempos libres acudan a Mí. Porque soy el Dios de todas las almas.
114. Aunque mis profetas hablen distinto, todos pertenecen a una misma Iglesia
Dice Jesús:
Sé que a muchos de ustedes les gustaría que mis profetas todos hablaran de un modo amoroso para con las almas, pero la realidad es que si sólo el amor moviera a las almas ¿no hablarían mis profetas así? Hay almas tan difíciles que ni aun diciéndoles que algo es malo y no conduce a nada bueno, cambian. En Mi Iglesia, según las necesidades, así son los profetas. Donde un profeta no mueve un corazón, de pronto lo haga otro, donde el amor no mueve corazones, el temor a las consecuencias lo hace y es que es mejor que un alma se salve por temor a las consecuencias de sus actos que se pierda por no tener conocimiento de ellas. El hombre no siempre es malo sin razón, la mayoría de veces es malo aun teniendo conocimiento de ello, lo que lo hace un terco y mulo.
Adán y Eva, llenos de gracia, sin conocimiento de pecado, pecaron y eso los hizo muchas veces culpables. Pero, al igual que ellos, el hombre siempre tiene la oportunidad de elegir entre pecar y no pecar. Cuando la voluntad del mismo hombre lo mueve a no pecar, a comprender el por qué hay un daño cuando se va contra la Voluntad de Dios, porque el pecado es muerte y no vida, surge el arrepentimiento y de su mano el perdón de Dios. Cuando Dios perdona, el perdón es perfecto pero siempre queda la lucha del alma por santificarse y enmendar sus errores.
Sean mejores y recuerden que el principio de la santidad es Amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a sí mismos. Esto tiene una gran razón de ser. En Mi Iglesia todos los profetas cumplen una misión particular, pero al fin y al cabo es el mismo cuerpo, el mismo propósito, la salvación de las almas.
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