En este día:
110. El Mensaje después de Navidad
110. El Mensaje después de Navidad
Mientras iba viajando en carro, en un valle entre dos montañas, vi un sol gigante entre esas dos montañas.
Dice Jesús:
Las montañas son los Santos,
El sol Soy Yo.
Me levantaré entre mis Santos, entre Mi Pueblo, estaré velando por él, lo protegeré y lo defenderé. No dejaré que las fuerzas del mal triunfen sobre él. Hijo mío, ya estás viendo las bendiciones que tengo y estoy guardando para Mi Pueblo fiel entre la prueba, para aquellos que vienen tras de Mí. No temas, no teman. De aquí a cuándo se han visto los míos defraudados. Oren hijos, oren y no se cansen. Llegado el momento los bendeciré con mis regalos, pero primero tengo que prepararlos, renovarlos, sanarlos en sus vidas, guiarlos, hacerlos mejores, más santos.
San José pidió por una compañía para compartir las cosas de su Dios amado que sólo él poseía. Le fue dada la Virgen María. María esperaba ser casta y pura para su Dios y le fue ordenado que se casara, ella, toda obediencia, lo hubiera hecho a pesar de no preservar su virginidad. Dios la socorrió y le dio un casto esposo con el cual fue sellada su virginidad hasta la eternidad. Joaquín y Santa Ana, ancianos, Zacarías y Santa Isabel, también avanzados en edad y estériles, suplicaban a su Dios que les concediera un hijo. Ellos fueron los padres de María y de Juan el Bautista. La mujer que se moría de hambre en el desierto y sólo tenía un pan, después del cual se echarían a morir, el profeta vino y los proveyó de alimento durante el tiempo de la sequía. El paralítico que llevaba años y años esperando entrar en la fuente para ser sanado, no entró a la fuente, pero Yo lo sané.
Cuántas, cuántas cosas hijos, han alcanzado por la fe y la confianza en Mí. No abandonen la oración, no cedan a la desesperanza, mientras haya vida aún hay esperanza y al hijo fiel, después de la vida le espera la Vida Eterna, la alegría de gozar el premio por una vida buena, humilde y santa.
Anota ahora tu sueño hijo:
Había un grupo de jóvenes que iban para un evento. Unos llegaron a donde se les había indicado, pero otros se perdieron y entraron a una casa donde hacía poco había hecho ayuno y oración unas personas. Allí, todos ellos estaban sentados en sus pupitres como en clase, entonces dije:
Bueno, por lo visto, Dios los trajo aquí.
Empecé a hablar en nombre del Señor, que les decía que Él los había traído a ese lugar porque era un lugar pobre, austero donde aunque todavía alcanzaba el ruido del mundo, Él podía hablar con ellos.
Que para alcanzar a Dios, es necesario abandonar lo que es de Satanás, que son: La mentira, la falta de caridad… porque esas no son obras de Dios y no nos llevan a Él, después lo que sigue es más fácil, que es seguir a Dios (y sus designios, la misión que nos corresponda, lo que Él ponga en nuestras vidas) para alcanzarle.
Les decía que es muy hermoso sentir que aunque nadie quede en tu vida, Él estará ahí, con cada uno de nosotros (Y lloraba mientras decía eso).
Dice Jesús:
Yo nací en un portal muy pobre, lejos del ruido que se presentaba en Belén por los días del Edicto de Empadronamiento del César. Todo el mundo andaba tan pendiente de otras cosas, que no se dieron cuenta del nacimiento tan esperado del Mesías, del Redentor esperado por Israel. Sólo unos pocos pastores alejados del mundo recibieron la noticia del nacimiento del Mesías. Ellos vieron y gozaron de mi bendición y de las bendiciones del Cielo que se encontraba en gran fiesta.
Así por estos días, todos comen y beben y no se dan cuenta que el hecho más importante de la Navidad es el nacimiento Mío en sus corazones. Cuánta bendición es despreciada por andar en las cosas materiales, algunas menos santas que otras. Mientras el pueblo me rechaza y acoge todo lo que no es Dios, a Mí me destierran a un pobre portal, donde ansío encontrarlos, donde los pobres y pequeños corazones que me buscan van a través de una Novena de Aguinaldos que los prepara a recibirme y Conmigo, a recibir mis bendiciones. Luces, Rumbas, Vacaciones, Descanso, Ocio, Licor, tantas cosas, hasta los regalos y la misma familia, todo los sirve para alejarlos de Mí. El 24 nazco en bendición y en conmemoración, los llevo hacia Mi Portal, como más adelante los llevaré a Mi Pasión, Muerte y Resurrección y no tienen tiempo para Mí.
Oh Gran Belén olvidada de su Mesías, Gran Belén que me cierras las puertas, quería nacer en ti y me tocó nacer en uno de tus establos. Te he estado y te seguiré esperando, para decirte: Aquí estoy. Ha llegado tu amado. Ha llegado tu Redentor. Ha llegado tu verdadero amigo, porque esos con quienes celebras fiestas y banquetes no son tus verdaderos amigos. Placer y perdición son sus nombres, el pecado los engalana. Te traigo la paz y la bendición, te traigo la Gloria de la Dicha Eterna, pero ven a recibir tu regalo.
No es necesario escribir más, ya de por sí todo es una enseñanza.
“¿Por qué el mundo siente tanta alegría en Navidad?
Porque es Mi nacimiento.”
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