En este día:
111. Sean Considerados con Mis Sacerdotes
112. Dos Visiones
111. Sean Considerados con Mis Sacerdotes
Dice Jesús:
Hijos míos, deben aprender a ser considerados con mis sacerdotes, no crean que para ellos todos es fácil. Los sacerdotes son personas comunes y corrientes con un ministerio que les ha sido dado del Cielo para la salvación de las almas. Si una persona normal que busca a Dios es atacada por el enemigo de las almas a través de tentaciones, adversidades, dificultades, sufrimientos, persecuciones, cuánto más un sacerdote. Los sacerdotes tienen la misión de pastorear, de guiar a las almas hacia Dios. Cuánto no hace el enemigo para que en vez de guiarlas hacia Mí, que soy Vida Eterna, las aleje para su perdición y la del mismo sacerdote.
Un sacerdote no se salva ni se condena solo.
No todos mis sacerdotes quieren pecar, como muchos piensan. Muchos quieren ser santos y agradarme con sus actos, con su vida y guiando a las almas hacia Dios. Cuando un sacerdote peca, no sólo tiene el peso de su conciencia diciéndole que ha hecho algo mal, está también el mismo demonio recriminándole por sus actos y haciéndole creer que no vale nada, que no puede ser santo, que ha fallado a Dios y a las personas que son su rebaño, personas que le miran como un santo sin saber que comete errores. Cuánto no le pesa esto a esa pobre alma.
Cuando miren que un sacerdote ha caído en pecado, oren, oren hijos míos, oren mucho, que en lo que ayudan a un sacerdote ayudan a muchas almas. Recuerden que el enemigo está como león rugiente intentando hacer caer en pecado a los sacerdotes para así enfriar la fe en muchos corazones. ¿Cómo un sacerdote desprovisto de la Gracia, alejado de Dios, falto de fe, va a transmitir Gracia, va a acercar a las almas a Dios y va a avivar la fe de su pueblo? Tengan piedad de mis sacerdotes y sean su fortaleza a través de su oración, no los juzguen, oren por ellos, porque son muy tentados, entiendan que el Cielo no se alcanza sin luchar contra los pecados.
112. Dos Visiones
Estaba muy atacado por el enemigo y vi como si dos criaturas de fuego estuvieran en el cielo y el mismo cielo fuera color fuego, luego llegaron dos criaturas de luz y combatieron y alejaron a las de fuego y el cielo volvió a estar en calma, luego ya pude descansar.
Estaba sentado cerca de la Iglesia y sentí, como cuando he sentido que toda esta tierra está cubierta por una gran bendición en todas sus direcciones, que habían sido sembradas muchas semillas, las cuales aún no han germinado pero cuando nazcan, traerán muy grandes bendiciones. Las bendiciones se refieren a las personas.
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