jueves, 12 de diciembre de 2013

Mensaje 12/12/2013

En este día:

109. Preparen y dispongan sus corazones a la Navidad

 

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109. Preparen y dispongan sus corazones a la Navidad

 

Dice Jesús:

Preparen y dispongan sus corazones para estas fechas tan especiales que vienen. Al siervo que el amo encuentra trabajando con ánimo y esmero, esforzándose por hacer siempre lo correcto, el amo lo recompensa. Trabajen con ánimo y esmero en los campos de sus corazones, que si la tierra es dura y hay sequía, no teman, Yo sabré proveerles de la lluvia abundante que haga crecer las semillas. Planten las semillas del amor, de la obediencia a Dios, de la labranza en estos días de novena y verán crecer primero la planta, luego el árbol que dará los frutos en sus vidas.

 

Si hay pruebas en sus vidas ¿por qué temer en esta fecha tan especial, fecha en la que vine Yo al mundo a restaurar la Gracia perdida en el hombre por el pecado? Fecha en que se concilió el hombre con el Padre Celestial, fecha en que el mundo conoció a su Salvador y Redentor y le adoraron, algunos sin conocerle, con el corazón. Sepan ver a través de sus dificultades, el tesoro que llevan al infante Divino para decirle: “Señor te doy lo poco que tengo, dame en retorno tu bendición”. Oh hijos benditos, que saben darle a Este Infante los regalos más agradables a sus ojos, de la fidelidad a Dios, del amor a Dios, del amor y la caridad al prójimo, de la renuncia al pecado. Tantos! Tantos regalos hermosos que podrían darme, a lo que Yo diría: Hijo, por la bendición y la alegría del Cielo y la Tierra de mi llegada y nacimiento como el Salvador, Te bendigo abundantemente.

 

Dichosos aquellos que sepan aprovechar estas fechas, para hacerse una cosecha de abundantes bendiciones. Desdichados aquellos, que olvidando el significado verdadero de la Navidad, se queden en cosas superfluas, materiales, y no vayan a la fuente del Agua de Vida Eterna que ha nacido en la humanidad. Que nacerá este 24 de Diciembre en cada uno de los corazones que se hayan preparado con amor, como una cuna para el recién nacido, que sepan verle, amarle y adorarle en todas sus obras. Dichoso el corazón del hombre Santo, del hombre Justo, del hombre que verdaderamente Me busca, porque para ellos cantará el Ángel del Señor: “Paz a los hombres de buena voluntad”.

 

Quizás como los pastores de Belén, podrán ir al Portal y encontrarme allí, y no volver a separar sus corazones nunca más de Mí.

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