En este día:
107. Un Mensaje de Consuelo
107. Un Mensaje de Consuelo
Dice Jesús:
Esta voz que hoy les doy, es una voz de consuelo. Muchos de ustedes han pasado en estos días por duras pruebas, que losan dejado angustiados o débiles con respecto a su fe. La fe más hermosa florece a través de la confianza en Mí cuando existe una cruz. Es a través de esta fe, que el espíritu logra ejercer las más hermosas virtudes de paciencia, esperanza, bondad, silencio, humildad, sinceridad y petición humilde ante Su Dios, porque muchas veces se quitan las máscaras de perfectos y se vuelven humildes reconocedores de sus debilidades, anhelantes de la Gracia Divina y del Proyecto Divino para sus vidas. Porque ya dentro de ustedes existe una semilla que germina y produce el fruto del amor a Dios y de la Santidad. No me ha faltado el darles aliento, el que les llegue una esperanza, una alegría, una promesa mía que les haya hecho decir: Dios está Conmigo. Porque algunos de ustedes han sido luz para las almas en oscuridad. Porque otros me han visto a través de hechos y sucesos que han acontecido en estos días y me dicen: “Dios, eres grande. Eres bueno, no me olvidas. Porque sólo esto lo has podido hacer Tú”. Y efectivamente lo he hecho Yo. Dios, con sus Tres Potencias: Padre, Hijo y Espíritu Santo, ha participado con sus diferentes matices en todas las bendiciones, unas más visibles que otras, otras menos visibles, otras invisibles en sus vidas, que han recibido. Unos alaban a Dios, otros lo alabarán aún más, pero de seguro, muchos contemplarán Mi Obra.
Que esta luz y esta gracia, penetre en sus corazones y los haga más amorosos hacia Mí, más sedientos de Mí, porque no les faltarán pruebas, pero tampoco les faltará el aliento Divino. No todas las bendiciones vienen vestidas de alegría al comienzo, pero si todas les darán una gran alegría en su final, cuando su propósito mayor se haya cumplido. Ahora les menciono a Lázaro y a Martha, amigos de Mi Buen Corazón. Ellos tenían una espina dolorosa que no los dejaba descansar aunque tuvieran bendiciones e incluso Mi Compañía en muchas ocasiones. Esa espina era María Magdalena, que con sus lujos y sus amores, representaba una deshonra para su familia y por la cual ellos eran acusados. No sólo esto les causaba dolor, si no también existía el dolor por el amor que proporcionaba el vínculo familiar. Un día Yo les prometí la conversión verdadera de María Magdalena, promesa que Yo pude hacer porque el Padre me comunicaba sus luces. Y, aunque hasta el momento de su conversión no cesó el dolor de Lázaro y María, les puedo decir: No duden de Mis Promesas, todas se cumplirán en el preciso momento. No piensen que Yo miento, ¿Pueden creer acaso que Yo miento? ¿Entonces por qué dudar?
Confíen en las promesas que Yo les hago, porque estas son aliento y conforte para sus vidas. Si sané enfermos, curé corazones consumidos por la lepra del pecado, restauré vidas, bendije matrimonios, cambié corazones ¿Por qué piensan que no lo puedo hacer?
Tengan fe hijos míos, porque son mis hijos y Yo los amo. Digan Conmigo: Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío. Repítanlo a horas y a deshoras. En otras palabras, no sólo cuando florezca la alegría, sino aún más cuando lo haga la tormenta. Demuéstrenme que su amor es un canto continuo de confianza y Yo los sabré bendecir. Es más, si esta ya es su canción, nunca los habré dejado de bendecir.
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